La Coctelera

Categoría: Chiste de la semana

Mi ordenador está de huelga

He venido a trabajar, a pesar de la convocatoria de huelga general. Algunos estarán de acuerdo y otros no, a estos últimos les pido que se tranquilicen porque apenas he podido ejercer libremente mi derecho a trabajar.

Las arrobas han sido las que lo han liado todo. Porque es que cuando se les pone algo en la cabeza se les va la castaña y se ponen a protestar como locas. Ellas han oído algo de una reforma de los humanos y una se ha puesto a protestar, y otra y otra, y así miles de arrobas protestando contra todo sin saber exactamente contra qué. El caso es protestar, protestar, protestar... Y es que no atienden a conversaciones, ni a llamadas a la calma ni a nada. Y claro, las arrobas han conseguido arrastrar al paro a los archivos adjuntos (que son bastante flojeras, todo hay que decirlo) y a los correos no deseados (que, claro, en cuanto notan que alguien les presta atención, pues se dejan llevar). Así que ahora mismo hay asambleas generales en las bandejas de entrada y los documentos .doc y los .pdf -los más revolucionarios porque son los que más curran- se han implicado tanto que llevan toda la mañan quemando los ficheros comprimidos de los programas. Estos, los pobres, claro, se han acojonado y se están descomprimiendo a toda prisa como si no existiera el mañana. Lo de las cookies también ha sido destacable, porque han llenado de pegatinas todos los comandos ctrl+alt+supr y ctrl+z, así que cualquier error que cometa, no lo puedo corregir.

He ido a tomarme un café y he reiniciando el equipo, pero al volver, mi maravilloso fondo de pantalla con un paisaje nórdico blanco impoluto ha dado paso a un mensaje de protesta contra el capitalismo informático. Letras grandes y rojas que gritan

 

¡¡¡ K€ NO NOS D@ LA G@N@ D€ CURR@R COPÓN !!!

Los iconos están cerrando impresoras, los archivos temporales se han ido al campo a comer tortilla de patata y los muñecos del messenger no han aparecido por el escritorio en toda la mañana. Creo que están con el zorro de Mozilla, el Sonic y el pájaro del Twitter manifestándose en Puerto del USB (que es como la Puerta del Sol nuestra).

Así que aquí estoy, de brazos cruzados. No puedo hacer nada más, ni siquiera puedo asegurar que estas letras no se vayan a declarar en paro en el camino hacia el blog, y salga aquí un mensaje subversivo, hiriente y altamente revelador. 

 

 

 

 

 

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Pesadilla en la óptica (otra de las 'cosas' que me pasan)

Hace un par de semanas viajé a Londres y me dejé una pasta gansa entre vuelo, hotel, pintas y souvenires varios, pero entre todas esas pérdidas destacó especialmente el extravío de mis gafas de ver durante el viaje.
Para los que no usais lentes esto os parecerá una tontería, pero quienes usamos gafas o lentillas bien sabemos que si nos dieran a elegir entre:

a) perder este complemento
b) que nos amputen un dedo del pie

Lo primero que pensaríamos sería: "¿la opción b)  qué dedos contempla?".

Porque no existe nada tan jodido como perder las gafas, porque duele a la vista y ¡también al bolsillo! El caso es que fui el jueves a mi óptica a pillarme otras, y de paso, a que me revisaran la vista.

-Hola.
-Hola -digo- pues nada, que vengo porque soy cliente vuestro y debo ser uno de vuestros mejores clientes porque cada cinco o seis meses vengo a por unas gafas porque se me rompen o se me pierden.
 
     Esperaba una sonrisa, pero nada. Me piden los apellidos, las dos con una cara de acelga quepaqué. Y me dice una:
 
-Las últimas que te hicimos fueron en enero.
-Pues mira, para que veas que no te miento. Así que nada, me preguntaba si aún teníais la oferta del 2x1.
-Sí
-dice una.
-No -dice la otra. Y se me ha venido a la cabeza esto
-Ah, es verdad. No.
-A ver, ¿sí o no? -intercedo.
-No, no.
-Vale, ¿y teneis alguna oferta o algo así?
-Si vienes con tus amigos te hacemos hasta un 50% de descuento.
- O.o

Miro por encima de un hombro, por encima del otro. La óptica vacía, una rueda de ramas secas de esas de los western que pasa por detrás de mí.
 
-¿Ves muchos amigos por aquí?
-Pues es que esa es la oferta que tenemos.
-Vale, vale, bueno, quería las mismas gafas que las últimas que me hice.
-Es que ese modelo ya no se hace
...

Resumiendo... que el ojillo izquierdo, al parecer se ha vuelto más vago desde que cumplí los 30, y le ha dado por acumular décimas de dioptrías como a un crío le da por acumular tazos de Pokemon. Vamos, que me ha subido casi una dioptría en un año, más o menos. Me dicen que tendría las nuevas gafas para el viernes por la tarde o el sábado por la mañana.

Para no quedarme nunca sin gafas yo tenía dos pares: unas en el curro (con la pata rota y arregladas de forma casera y cutre) y otras en casa (las que perdí) ya que solo las uso para escribir, leer y estar ante el ordenador. Así que el viernes me llevé las del curro para ver pelis este fin de semana, la final de la Champions y esas cosas. Pues, como os podéis imaginar esta mañana me he dejado las gafas con esparadrapo (me acabo de acordar que de pequeño decía 'espada-trapo') en la mesilla de al lado de la cama. Grrr...

He llegado al curro, me he sentado en el ordenador y he dicho "de p... madre Trifi". Así que he llamado a la óptica diciendo que me aseguraron que estarían el viernes o el sábado (indignadísimo, aunque en realidad conmigo mismo por haberlas olvidado, más que con ellos). Pero para mi sorpresa me dicen que sí, que me iban a llamar en ese preciso instante. Genial, me digo. 

Llego allí, las dos chicas del otro día más aburridas aún que el jueves, una leyendo el periódico y la otra en el ordenador -en Facebook fijo-, y nada, me dan las gafas.
Me las pongo y... wooooooooooooow, como si me hubiera tomado seis chupitos de tequila... digo:
-Joder, joder, pero ¿estas son mis gafas?
La chica comprueba un papelito, otro papelito, mira la pantalla del ordenador, me mira a mí, se mira las uñas, mira a su compañera, mira a la calle, y me dice:
-Sí, sí. Son las tuyas. Es que se te tiene que acostumbrar el cerebro, porque el cambio es muy grande.
-Digo, joder, y tan grande, si pareceis salidas de un cuadro de El Greco. Pues si fuera miércoles... pero los lunes tengo yo el cerebro para pocas adaptaciones oftamológicas, oiga.
-Te recomiendo que te las pongas por la calle y te vayas fijando en puntos concretos.
-Si me pongo esto por la calle me como diez farolas y cuatro amas de casa con nieto y carro de la compra incluidos. Y quizá algún minibús, de paso, también.

Por supuesto, ni un esbozo de sonrisa en sus labios blanquecinos. Las dos con sus caras pálidas, sus uniformes blancos, las gafas sin monturas, los ojos grandes y claros mirándome silenciosos, ese entorno tan blanco impoluto, rodeados de gafas por doquier... Digo, uf, qué agobioooo... yo me voy de aquí. Y justo cuando ya me iba corriendo, con las gafas puestas, claro, me dice una de ellas:
-Oye, oye, ¡que te vas sin pagar!
-¡Anda!, Sí, sí. Es verdad... Qué despiste, je. Es que como tengo el cerebro concentrado en acostumbrarse las dioptrías...

En fin, mejor no os cuento el sablazo...

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Fútbol. Esa enfermedad (I)

* TIPOLOGÍAS DEL SEGUIDOR DE UN EQUIPO DE FÚTBOL

En este primer capítulo analizaremos el origen de esta pasión. Encontraremos varias tipologías:

1) El seguidor por herencia paternalista:
Es el perfil más típico. "En mi familia es que todos siempre han sido del Atleti", suele ser su frase cuando se les pregunta. Psicológicamente es una opción bastante buena, puesto que toda la familia sufre como un bloque en caso de que el equipo pierda, o celebra en conjunto los goles y las victorias. La comunión es plena en el seno familiar. Lógicamente es la opción mejor valorada por los ideólogos del Partido Popular y por los defensores de la familia como núcleo cristiano.

2) El forofo por rebeldía paternalista.
Suele darse en las familias con varios hijos varones (hablo de mi generación, cuando las mujeres pasaban en un 90% del fútbol, puesto que los jugadores no eran sexys, metrosexuales, mediáticos, ni exhibicionistas como ahora), y uno de ellos, rebelde de corazón salvaje y mirada turbadora, se rebelaba contra la imposición paternal. De modo que si Juanito tiene un padre y cuatro hermanos del Real Madrid y él es del Barça, las broncas irán para él de manera irrefrenable cuando no haya un culpable claro, será el único que sufrirá bromas cuando el equipo pierda y recibirá guantazos por mostrar esa sonrisilla en la cena cuando su equipo gane. Pero será el único de la familia que podrá ofrecer esa sonrisilla en determinados días, y eso le parece algo como mágico, como su anillo, su tesoro. Llegado el caso podría ser odiado por sus hermanos hasta el maltrato físico, echado por su padre de casa el día de su 18 cumpleaños (a pesar de los rezos en voz baja de la madre) e incluso desheredado por este.

3) El apasionado del equipo de su propia región o provincia
¡¡¡U-A!!! ¡¡¡U-A!!! (Quiere decir ¡¡MUR-CIA!! ¡¡MUR-CIA!!) Ese es uno de los gritos de guerra que se escuchan en La Condomina para animar al Real Murcia, el equipo de mi ciudad al que sigo en la distancia y que me da más disgustos que alegrías, pero a pesar de eso no puedo dejar de interesarme por cómo queda cada semana. Este espécimen concreto de tipo 3 se caracteriza por ser incapaz de decir ni tres nombres de los jugadores del equipo actual de su localidad, pero aún así cada uno de ellos son hombres a los que admira, venera e incluso invitaría a su boda si lograran el ascenso o un título en su caso. No tiene explicación. Pero es así. Del mismo modo uno se alegra cuando ve que el equipo de la ciudad en la que estuvo de Erasmus, o de donde era su primera novia, la del verano, ha ganado un partido.

Según el Profesor Meloinventez, de la Universidad de Oklahoma, existen otras posibilidades en torno a este tipo de forofo. "Si a uno le gusta mucho la cerveza puede hacerse seguidor del Bayern de Munich hasta la muerte aunque viva en Logroño, del mismo modo que un adicto a la lactosa puede convertirse en acérrimo seguidor del Elche, por su parecido con la palabra leche", argumenta Meloinvéntez hasta el culo de coñac.

4) El chaquetero por trauma adolescente
Suele pasar que cuando uno es pequeño, si uno tiene una Nintendo y todos sus amigos una Sega, o él una GAC y los demás una BH, se le margine. Eso es extraño, pero es así. Los niños son crueles, selectivos y con gran tendencia a la tribu. Del mismo modo que si un niño en vez de jugar al fútbol se va todos los días a saltar a la comba, se le margina. Pues si todos tus amigos son del Real Madrid y tú del Barça recibes pescozones sin venir a cuento. Pongamos un ejemplo, un domingo al salir de misa:
-Me voy a comprar un flash, ¿te vienes Guillermo?
-Sí.
-¿Sí? ¡Pues toma pesco culé de los cojones!

(qué recuerdos, ains)

5) El chaquetero en función a cual sea el equipo de moda del momento
Mi amigo JC (al que ya conocéis por la famosa anécdota del consolador luminoso traído de un mundo fantástico) ha sido de los siguientes equipos en apenas quince años: del Depor de Bebeto, del Valencia del Piojo López, del Tenerife de Derticia, del Atlético de Kiko, del Real Madrid de Zidane, del Valladolid de Víctor, del Murcia del ascenso, del Espanyol de Tamudo  y ahora otra vez del Atleti. Os podéis imaginar que su corazón es un hervidero de sentimientos cada jornada, tiene que medicarse para poder ver un Depor-Tenerife sin comerse las uñas hasta llegar a los muñones.

6) El que se la suda el fútbol, pero le encanta tocarle los huevos a los del equipo que pierde.
Aquí tengo el ejemplo más claro en un amigo que llamaremos Vitín. En ocasiones nos hemos juntado a ver el RealMadrid-Barcelona varios amigos en Murcia. Y allí está Vitín poniéndose fino de cañas durante la previa al partido. Y de pronto, llega un gol del Barça, y este se levanta a abrazar a los del Barça, a hacer cortes de manga a los del Madrid, completamente exaltado. "Es que me cae guay el Barça", argumenta. Vale. Aceptamos. Pasa el rato y empata el Madrid, el mismo tipo que antes se levanta, "Toooooooma! Qué golazo chaval!! Diosss, vaya gol", los del Barça:

 O_o     O.o    Ô.ô 

Hace un cuarto de hora eran como hermanos y ahora le odian. "¿Qué pasa? Ha sido un golazo, acho, ¡yo voy con el que se lo merece!" y se traga lo que le queda de cerveza de un trago mirando con el rabillo del ojo, como para demostrar que está hablando en serio. No, amigo, tú no vas ni dejas de ir, a ti te mola ver a la peña feliz, y compartir esa alegría, te la sudaría si los jugadores llevaran armaduras medievales o sacos de patatas en vez de camisetas de colores. Pero no por eso se le quiere menos. Ni muchísimo menos.


  
7) La adolescente con tendencias antropófagas a la que le gustaría comerse crudo a un futbolista concreto.
Este es el perfil que menos conozco personalmente, por suerte o por desgracia. O las dos cosas. Lloran, hacen cientos de kilómetros para ver a CR9 o a Bojan, se tiran de los pelos, se tiran al suelo, hacen la croqueta, se pintan como Lady Gaga, besan las ruedas de los autobuses oficiales, se desmayan en plan de bromilla, ofrecen tangas, etc. Es lo más parecido a la fiebre de los Beatles. Pero cuando sean mayores, se casarán con un mileurista, serán mileuristas también, verán el fútbol bebiendo Coca-Cola Zero y, por mucho que ahora lo juren y rejuren, no le pondrán a su hijo de nombre Cristiano ni Zinedine. Sino Matías, como su abuelo. 

Básicamente estos son los perfiles más habituales del forofo del fútbol. Si se te ocurre alguno más. Puedes añadirlo, y si te identificas con alguno de ellos, dime con cual.

 

 

 

 

 

 

 

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¡¡Abra ese consolador!!

Advierto que voy a cambiar de registro totalmente respecto a las entradas que venía publicando. Así que si buscáis una lectura profunda y poética id a por el libro de Rimas de Bécquer del instituto, que seguro que por ahí anda. Resulta que el otro día me recordaron una anécdota que no tiene desperdicio. Allá va:

Una amiga tuvo la -dudosamente- genial idea de celebrar su despedida de soltera durante las fiestas de mi pueblo. Las fiestas de mi pueblo son justa y exactamente lo contrario a la fiesta anual de Alcohólicos Anónimos. Creo que es suficiente esa concisa aclaración. El caso es que, durante esa despedida, sus amigas iban por ahí con consoladores en la cabeza -ya sabéis eso que últimamente parece haberse convertido en parte profunda de nuestra cultura- y otras armas de "disfrutación" masiva.

Como yo, mis amigos son unos cachondos, en el sentido de graciosos y payasos, no quiero decir que disfrutemos en la soledad con esos aparatejos. Ni mucho menos, conste. El caso es que uno de ellos, cuyo nombre mantendré en el anonimato pero al que llamaré... ummm... pongamos... JC, se hizo con un consolador tamaño XXL y comenzó a jugar con él como si fuera una espada láser. Su rival era otro de mis amigos, al que llamaremos... por ejemplo... Pak, quien iba vestido con el traje de hada madrina, del cual la soltera ya se había despojado. Pak intentaba defenderse de las viriles embestidas de JC varita mágica en mano. Ambos respondían a las expectativas etílicas de la fiesta en cuestión como es de esperar y a su alrededor el carcajeo era máximo. Vamos, todo dentro de lo normal.

 


Pasado un mes aproximadamente, JC vino a Madrid a visitarnos a Pak y a mí, que vivimos en la capital. El fin de semana fue memorable a pesar de que apenas recordamos nada de él. Lo típico: de cañas, de tapas, de cena, de copas, de aperitivo, de cañas, de cena, de copas, de cepas, de coñas, de tappers, de tanas, de... Lo que queráis imaginar. Total que llega el sábado por la noche y yo me quedo en mi casa, ya que vivo por el centro, mientras JC y Pak vuelven a... pongamos.... ummm... a Coslada, donde iban a pasar la noche. El caso es que JC tampoco es que fuera especialmente ebrio, pero Pak no conocía bien el camino de vuelta, porque de hecho en ese momento no conocía ni su propio nombre. He de añadir aquí que Pak no se caracteriza por ser precisamente un copiloto de primera, ya que su sentido general de la orientación sería similar al de un banquero de Wall Street abandonado en pleno Amazonas. De modo que se perdieron, se perdieron, comenzaron a salir de la ciudad, a encontrarse hogueras por doquier, y... ¿dónde estaban?

En las barranquillas. Vamos, el mejor sitio donde podían acabar, oiga. Para quien no lo sepa, las barranquillas es el lugar preferido de los reporteros de "Callejeros Traperos", "Yonkis por el mundo", "Mira qué drogradicto baila", "El último estupefaciente" y otros programas de moda de formato reality.

Y allá que van los dos, más perdíos que un gato en un garaje, a las cuatro de la mañana, cuando de pronto, ven una luz a lo lejos. Una pareja de la Guardia Civil, armados con metralletas y todo, que les indican que se paren.

JC: -Coño tú, los picoletos.
Pak: -Bueno, yo no llevo ná.
JC: -Ni yo, pero si me hacen soplar igual rompo el globo.
Pak: -Bueno...
JC: -¿Cómo que bueno cabrón, si me quitan el...
Guardia Civil: -Baje la ventanilla, por favor. ¿qué hace aquí?
JC: -Íbamos a Coslada y nos hemos perdido.
Guardia Civil: (a Pak): -¿Usted lleva drogas?

Pak responde meneando la cabeza de izquierda a derecha repetidas veces.

Guardia Civil: -Bájense del coche.

Obedientemente, y bastante tranquilos puesto que no presentaban aspecto de yonkis, se bajan del vehículo y se ponen contra la pared. Les registran y están limpios.

Guardia Civil: -Abra el maletero.

JC se va a la parte trasera del vehículo y pulsa el botón del mando a distancia. El maletero descubre lo siguiente, entre otras muchas cosas: dos balones de playa medio deshinchados (estábamos en pleno diciembre), media docena de botellas de alcohol con restos y vasicos de plástico, gorras y camisetas de publicidad, un tablero de parchís, un taladro, la caja de herramientas, un disfraz rosa chicle de hada madrina, una varita mágica y... sí, amigos, sí. ¡¡El consolador XXL destacando sobre el resto de las cosas como Messi en un partido contra el Recre!!

Guardia Civil: -Eso qué es.
JC: -Un consolador.
Guardia Civil: -(A Pak) Usted, no se ría. (A JC) ¿Lleva algo dentro?
JC: -¿Esto? Y yo que sé, ¿qué va a llevar?
Guardia Civil: -Ah, usted sabrá, está en su maletero.
JC: -Ya, pero a ver es que...
Guardia Civil: -No, no, no me cuente su vida. Ábralo.
JC: -¿Qué lo abra? Yo no sé si esto se abre...
Guardia Civil: -Que lo abra, le he dicho (A Pak) Y usted, deje ya de reírse.

Pak se pone la mano en la boca, pero no puede contener la risa, y se la contagia a JC, quien manipula torpemente el aparato con sus manos.

JC: -Oiga, si es que yo no sé si esto...

Y de pronto, en medio de la oscuridad, el consolador-espadaláser brilla con un color verde fluorescente cegador. JC y el Guardia Civil se miran a los ojos, como maravillados ante un acto milagroso,  y este último dice:

-Le he dicho que lo abra, no que lo encienda.
JC: -Ya, ya, a ver si ahora así con la luz esta...

Pulsado el botón, el elemento se abre por la mitad y JC se lo entrega al picolo con la misma devoción que una sexagenaria le hace su ofrenda floral a la Virgen de las Angustias.

JC: -Aquí tiene, mire si está vacío o no.

En ese momento, justo cuado el Guardia Civil, molesto por la situación (no sabemos muy bien el porqué, quizá esperaba que saliera del masturbador un genio maravilloso o algo) va hacia el coche para coger el alcoholímetro, a lo lejos haciendo eses y levantando más polvo que el octavo de caballería, se acerca una tartana conducida por dos personas. JC y Pak siguen de pie y el Guardia da el alto a los nuevos viajeros, ya sabeis, gente ociosa pero con un fin claro en la vida.

Guardia Civil: -¿Dónde vais?
Viajero ocioso 1: -Al circo Playmobil (verídico, según los presentes)
Guardia Civil: -¿Llevais droga?
Viajero ocioso 2: (Aún con la boca llena) -Nof lo hemof comido todo...

Viendo la situación, el Guardia Civil se gira y le dice a mis amigos:

-Anda coged vuestros juguetitos del capó y marcharos de aquí.

Pak: -Joer, ahora que se estaba poniendo la cosa interesante.
JC: -Anda, calla, que bastante suerte hemos tenido...

 

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¿Hay algo más serio que la educación?

 

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* Un video de humor para el fin de semana

Recuerda este proverbio chino:
El tiempo que uno pasa riendo es tiempo que pasa con los dioses

 

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Viva el buen humor ------ 'Give me the evil look'

Creo que este es uno de los videos que me han causado mayor dolor de estómago por la risa en mi vida. Recuerdo que la primera vez que lo vi, con mi socio Pakillu, me caí al suelo pidíendole que lo pusiera una y otra vez.

Cuando estoy de mal humor, o un pelín de bajón, lo uso como terapia y me lo pongo. Infalible. 

Este crío es un crack. Se está comiendo un helado tan ricamente y deshuevándose, hasta que su padre le dice de pronto:

-Give me the evil look! (Ponme la cara de malo)

El resultado...

 

 

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El neumático más ordenado del mundo

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