La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

Image and video hosting by TinyPic

Categoría: Modus Vivendi

*** Un día espero....

 

...el autobús y no llega. Me voy. No recuerdo la última vez que fue puntual, quizá ese día no lo fui yo ¿cómo saberlo entonces? Tendré que beber sin él. Tomo un taxi doble y acabo tan pesado que me echan por la ventanilla de una patada. No sé beber. No sé vivir. Se me hace tarde en el estómago, el resto del cuerpo va a su ritmo. Camino hasta casa, sigo la línea discontinua y la melodía de los bocinazos despierta mi prisa, por suerte venden fibra óptica en cada esquina, a euro el metro. El hombre sin cara no acepta regateos. No entiendo cómo puede ofrecerlo por debajo del precio normal, aún sabiendo el uso que le daré me lo vendería. Compro dos kilómetros y los dejo caer por la alcantarilla, se introducen veloces, saben que es su única oportunidad, rastrean y dan donde quieren, me vale el destino. Cualquier destino me serviría hoy, no podría elegir uno mejor. Pincho aceptar y buceo por los conductos sépticos que recorren la ciudad, evito dos antros que emanan música ensordecedora, esquivo un tren de metro y alcanzo el fin de mi sesión. Veo la puerta, estoy cansado, borracho de agua turbia y tiempo muerto. Abro, la sala está vacía, y mi silla marcada con una gran cruz roja, pido explicaciones en voz alta. Nadie acude, nadie responde al teléfono que suena insolente, yo no puedo hacerlo pues pierdo la voz, la busco en los bolsillos y de pronto la veo escondida en el titular del periódico que yace en la mesa. Escapa y cae de la mesa a mi silla, se esconde tras la cruz. No puedo tocarla ahí, me descarga su corriente. Permanezco quieto esperando que pase algo, espero. Por fin se acerca el 6, subo y doy los buenos días al conductor.

___Cinco definiciones urbanas___

CORREA DE PERRO: 1/ Hilo conductor entre la raza canina doméstica, la ciudad y su libertad. / 2. Prolongación artificial del cuello de los perros.

KIOSKO (también quiosco): 1/ Término peculiar por su libertad ortográfica que se refiere a uno de los planetas de palabras. Pertenece a la constelación «Prensa» junto a los demás planetas: «Libreril», «Bibliótecon» y «Hemerotecurio». Los cuatro giran en torno a la estrella «Literus». 2/ Claustrofóbico lugar de trabajo de dispensadores de revistas y periódicos, cupones y/o billetes de transportes.

METRO: 1/ Conjunto de sangre y venas de la urbe que a simple vista no existe pero que cuya  ausencia impediría el funcionamiento normal de los sistemas locomotores de la ciudad. 2/ Red de comunicación que convierte la ciudad en un gran queso de grouyer de cemento. 3/ El mayor enemigo de la luz solar y los movimientos sísmicos. 4/ Lugar subterráneo donde la comunicación entre extraños se encuentra moralmente prohibida, a excepción de la comunicación visual.

MERCADO (entiéndase, de abastos): 1/ Paraíso reducido de la urbe en el que las normas y tratos humanos permanecen invariables a lo largo de los siglos. 2/ Espacio propenso para la volatilización sorpresiva de carteras de bolsillo. 3/ -illo: Espacio físicamente no definido pero específico temporalmente donde cada uno vende y compra propiedades espirituales.

POLÍGONO: 1/ Conjunto de viviendas o naves industriales habitado por seres humanos transmutados en fríos mecanismos creados en pos de la rentabilidad. 2/ Poligonías: Diferentes aspectos humanos o aristas físicas de dichos «personas-mecanismo».

¿Te animas a definir la ciudad a tu manera?

*** 30 años... ¡y yo con estos pelos!***

(Treinta años) No me lo creo (Treinta años) ¿Yo? (Treinta años) Pero si no tengo ni hipoteca (Treinta años) Casi 11000 días (Treinta años) Uno detrás de otro (Treinta años) Sin excepción (Treinta años) Habrá que buscarse una esposa (Treinta años) ¿Ah sí, la de quién? (Treinta años) Pues me echaron 26 el otro día (Treinta años) No, no era miope cabrón (Treinta años) ¡Anda, como la Guerra de los Treinta Años! (Treinta años) Qué original, macho (Treinta años) Dicen que me espera una crisis a la vuelta de la esquina (Treinta años) Pues que se prepare que llevo navaja y una mala hostia... (Treinta años) Los últimos siete en Madrid (Treinta años) Hay que sentar la cabeza (Treinta años) Repítetelo: hay que sentar la cabeza (Treinta años) ¿Para no sufrir tortícolis crónica? (Treinta años) Pues los llevas muy bien, qué quieres que te diga (Treinta años) De verdad que no es por cumplir (Treinta años) ¡Anda, eres escorpio como yo! (Treinta años) ¿Has pensado en un implante? (Treinta años) No, de pecho no, de pelo (Treinta años) ¿Y tu padre en amputarse los cuernos con una motosierra? (Treinta años) Pregunto, vaya... (Treinta años) Ya me estoy cansando de esto (Treinta años) ¡Pero si la vida comienza ahora! (Treinta años) Me refería a escribir este post, coño, no soy tan catastrofista (Treinta años) Ahora empieza lo mejor ;) (Treinta años) Claro, qué vas a decir tú, que ya tienes 37... (Treinta años) No puede cambiar todo de un día para otro, respira hondo (Treinta años) Llegar hasta aquí ya es un éxito (Treinta años) Sigo regando el campo, alimentando las raíces (Treinta años) No me tires trienta veces de la oreja que te van a salir agujetas (Treinta años) Un tercio del cascarón resquebrajado (Treinta años) ¡Ánimo! (Treinta años) Pero... si no me pasa nada, estoy de puta madre (Treinta años) ¡¡Mucho ánimo!! (Treinta años) Joder, ¡pero si estoy animado! ¡Me vas a acomplejar! (Treinta años) Venga hombre, que el primer paso es aceptarlo...   O_o

...para llevar casi una mañana entera con treinta años, tampoco parezco tan obsesionado, ¿verdad?

 

La profundidad del aire

Metió la mano hasta el codo en una ráfaga justo antes de irse a la cama, como despidiéndose del día, y quién sabe si de todo ese mundo.

Nada nos garantiza despertar al día siguiente.

Lo primero que sacó se le quedó mirando, despeluchado y con ojos de movimiento caótico como los de un pájaro.

Volvió a probar: metió la mano hasta el hombro poniéndose de puntillas. La ráfaga de aire era un poco más fuerte, se había envalentonado con las campanadas de las 2 de la madrugada. 

La magia de los pueblos de piedra.

Lo que sacó esta vez era suave y blando como un corazón recién arrancado y lavado. Pensó, "todo este corazón es para mí...". Pero ya tenía el suyo, dos corazones era demasiado para alimentar.

Iba a probar por tercera vez pero el aire era ya tan potente que se cayó dentro de la ráfaga y ahora se cuela por las ventanas y los balcones en corrientes azarosas.


           

Madrid, he vuelto

He vuelto a Madrid
a la oficina
al sueño culebreante del madrugón
al día a día de la cuesta arriba y cuesta abajo
a las terrazas de la Latina
a las carreras por el Retiro
a los acordeones inundando de ritmos zíngaros las esquinas más clásicas de la Gran Vía
a la pena de los vagabundos durmiendo en los portales
a los desayunos con olor a humo en el Quevedo
al traqueteo del metro
al ajetreo de los turistas en la puerta de los museos
al color especial del verano desperezando a la Cibeles
a las quedadas y las puestas al día
a las siestas breves pero intensas
a los recuerdos rellenos de stracciatella -dulces pero que a la vez te dan escalofrío en los dientes-
a los anocheceres repentinos que impiden leer ni una página más con luz natural
a las acelgas de la frutería hindú de Argumosa
a los zumos de naranja y tostadas de miel del desayuno del domingo
a la difícil elección de un restaurante para cenar
a la difícil elección de un bar al que ir a tomar unas cañas
a la díficil elección de a quién llamar para ir al cine
a la fácil sensación de salir a pasear
a agotar horas buscando libros en la cuesta de Moyano o mirando el trasiego de la gente al pasar bajo mi balcón
a la sensación de que el frío viene en el próximo tren
a las ganas de hacer tantas cosas que al final me quedo viendo una película
a la suerte de encontrarme con una conocida en la cola de la taquilla del metro
al cuento inspirado por el niño del globo en la Plaza Mayor
al vértigo del Fénix que se eleva sobre la Metrópoli
al día a día, que no es poco...

Madrid, prepárate, este año promete.

Terapia estival - Un balance aproximado

Las cinco de la madrugada y no puedo dormir. Por suerte estoy en plenas vacaciones. Quizá sea la hiperactividad de la playa, sobre todo la que me contagia Daniel, mi sobrino de apenas dos años. Pero no, tampoco es el café de las seis de la tarde, no hay cafeína cuyo efecto dure tanto, ni aunque fuera de la misma Brasilia, además no es el caso. Lo que me impide descansar es el mar, no su sonido hipnotizante, sino su presencia, su proximidad. Siempre me ha pasado. Ya de adolescente el verano me servía como dique, como referencia temporal de cada año, más que el año nuevo o la Navidad. Y verano tras verano, en julio o agosto, cuando echo el ancla en la costa murciana y vuelvo a la habitación de mi casa de la playa, en esta misma en la que ahora escribo, siempre repaso qué ha sido de mi vida en este último año, en las tres estaciones y media desde que pisé esta casa por última vez, desde que sentí el sosiego de las olas mecer la noche.

No ha sido un periodo estéril en acontecimientos, no. Y alguno de ellos de gran importancia, tanta que han generado cambios en mi carácter, pero hacia adentro, hacia afuera sigo siendo el mismo. Sí, caeré en los tópicos de "la vida es un cúmulo de circunstacias, del "no hay mal que por bien no venga", "del nada es blanco ni negro del todo" o de la botella medio vacía... pero lo cierto es que he pasado momentos hermosos en estos 350 días y me quedo con ellos, gran parte de ellos los pasé al lado de alguien muy especial. 

He cambiado de vivienda pero no de barrio, he ampliado mi círculo de amistades de manera torrencial, y he sufrido etapas dolorosas -noticias tristes de mi entorno más cercano, una nueva relación sentimental que fracasa, la temida crisis de los 30 asomando su rostro a veces trágico y otras cómico...-, momentos en las que los Amigos han brillado distinguiéndose aún más de los amiguetes de cañas, he puesto a dar sus primeros pasos al proyecto profesional que siempre deseé, he descubierto unas raíces bien crecidas dentro de mi mismo que se extienden con una espiritualidad que ignoraba... Me sigo encontrando a mí mismo cada día, sorprendiéndome, leyéndome, haciéndome fotografías en blanco y negro, cuestionándome, animándome, consolándome... y sobre todo sonriéndome.

Extrañamente en el periodo con más cambios de mi vida, me siento menos desarraigado que antes, o al menos no tanto como siempre.Tengo la conciencia tranquila, pero el mar me agita, desde niño lo ha hecho.

Siempre digo que prefiero la montaña a la playa; quiza sea porque temo los discursos que el Mediterráneo me inspira.

'If', de Rudyard Kipling // (Lecciones para aprender a vivir)

Si bien es cierto que las personas que nos rodean y las circunstancias que asaltan nuestro camino a diario, ya sean buenas o malas, van ayudándonos a moldear nuestra personalidad y nuestro carácter, nos aportan experiencia para afrontar adversidades o para disfrutar los placeres, no hay nada ni nadie que pueda darnos o enseñarnos más que nosotros mismos. El conocimiento de uno mismo únicamente se alcanza mediante la reflexión. If es un poema de Joseph Rudyard Kipling, de quien hace un tiempo escribí este artículo, que considero una fuente inagotable de consejos. Lo consulto de vez en cuando y siempre hallo un verso que se adapte a mi presente. Es un ejemplo fabuloso de la fuerza condicional de la autoestima y la humildad. Espero que os guste tanto como a mí

(Traducción libre del original)

Si 

Si puedes mantenerte en tu sitio cuando a tu alrededor
todos pierden la cabeza y te culpan:
si puedes confiar en ti mismo cuando todos duden de tu palabra,
pero a la vez comprendes sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte de esa espera,
o aunque eres engañado no pagar con mentiras,
o aunque eres odiado no albergar odio,
sin vanagloriarte ni hablar con altivez...

Si puedes soñar sin que los sueños se adueñen de tu ansia;
si puedes pensar sin hacer los pensamientos tu meta;
si puedes enfrentarte al Triunfo y la Catástrofe
y tratar por igual a estos dos impostores;
si puedes soportar el oír una verdad que has dicho,
tergiversada por granujas para engañar a los necios,
o contemplar aquellas cosas a las que habías dedicado tu vida  destrozadas,
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas ya desgastadas...

Si puedes crear un ajuar con todas tus ganancias
y arriesgarlo todo a una sola carta,
y al perder, comenzar de cero desde el inicio
sin hablar nunca de lo mucho que tuviste;
y si puedes forzar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
para que te sirvan en tu camino cuando ya hayan perdido su fuerza,
para resistir, porque ya no te queda nada excepto La Voluntad
que les dice "¡Continuad!".

 

Si puedes hablar con las multitudes y mantener tu virtud
o pasear junto a Reyes y no variar tu sentido común;
si ni el peor enemigo ni tu amigo más amado puede dañarte,
si todos cuentan contigo, pero nadie demasiado;
si puedes recorrer ese minuto que no perdona
con sesenta segundos que merezcan la pena,
entonces hijo, tuya es la Tierra y todo lo que en ella hay,
y lo que es más, te convertirás en Hombre.

Brisa artificial

Levantó el verano y debajo encontró un ventilador.

Sus aspas no giraban porque el motor estaba roto, pero lo rescató de todos modos. Por las tardes se dedicaba a empujar las aspas con la mano y, si lo hacía con mucha fuerza, sentía una leve brisa. 

Entonces cerraba los ojos, levantaba el rostro y viajaba a un punto de la costa, donde el viento fresco se esconde de los grados implacables y amontonados.