La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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Categoría: Siglo XXI

___Cinco definiciones urbanas___

CORREA DE PERRO: 1/ Hilo conductor entre la raza canina doméstica, la ciudad y su libertad. / 2. Prolongación artificial del cuello de los perros.

KIOSKO (también quiosco): 1/ Término peculiar por su libertad ortográfica que se refiere a uno de los planetas de palabras. Pertenece a la constelación «Prensa» junto a los demás planetas: «Libreril», «Bibliótecon» y «Hemerotecurio». Los cuatro giran en torno a la estrella «Literus». 2/ Claustrofóbico lugar de trabajo de dispensadores de revistas y periódicos, cupones y/o billetes de transportes.

METRO: 1/ Conjunto de sangre y venas de la urbe que a simple vista no existe pero que cuya  ausencia impediría el funcionamiento normal de los sistemas locomotores de la ciudad. 2/ Red de comunicación que convierte la ciudad en un gran queso de grouyer de cemento. 3/ El mayor enemigo de la luz solar y los movimientos sísmicos. 4/ Lugar subterráneo donde la comunicación entre extraños se encuentra moralmente prohibida, a excepción de la comunicación visual.

MERCADO (entiéndase, de abastos): 1/ Paraíso reducido de la urbe en el que las normas y tratos humanos permanecen invariables a lo largo de los siglos. 2/ Espacio propenso para la volatilización sorpresiva de carteras de bolsillo. 3/ -illo: Espacio físicamente no definido pero específico temporalmente donde cada uno vende y compra propiedades espirituales.

POLÍGONO: 1/ Conjunto de viviendas o naves industriales habitado por seres humanos transmutados en fríos mecanismos creados en pos de la rentabilidad. 2/ Poligonías: Diferentes aspectos humanos o aristas físicas de dichos «personas-mecanismo».

¿Te animas a definir la ciudad a tu manera?

District 9

"¿Una de extraterrestres producida por Peter Jackson? Joder, eso hay que verlo, seguro que no va en la onda de Expediente X", me dije. Ni mucho menos.

Distric 9  mezcla a la perfección el agobio y la tensión que generaría el hipotético hecho de convivir con extraterrestres en nuestro planeta. Pero no unos alienígenas adorables tipo ET, sino insectos gigantes que viven hacinados en campos de concentración en Sudáfrica y que comienzan a crear problemas en la convivencia con los humanos.

La combinación de unos efectos especiales valientes y realmente verosímiles -a pesar de que al principio cuesta un pelín digerirlos- con el acertadísimo juego de formatos entre el reality periodístico y el thriller, conducen el ritmo de este film que ha sabido dar una vuelta de tuerca a las producciones sobre invasiones de marcianos y contactos en la enésima fase. Es una película con una ineludible carga de violencia y dosis de realismo hasta donde el propio guión permite,  que aprovecha la ficción para volver a destilar las miserias de la ambición y el egoísmo humanos.

Apuesta arriesgada y opera prima del director surafricano Neill Blomkamp -la peli se filmó en este país-, District 9 tiene todas las papeletas para ser una de las mejores películas de ciencia ficción de la primera década del siglo XXI.

 

Estreno en España: 11 de septiembre

 

"No beses ni des la mano, di hola" contra la Gripe A

Al lado de mi casa está el Colegio de Médicos de Madrid, y me quedé patidifuso cuando vi en la fachada una pancarta gigante que pone: "NO BESES, NO DES LA MANO, DI HOLA". Claro, cuando lo lees, te quedas diciendo: "joder, ¿tan mal está la cosa?" Teniendo en cuenta que los médicos son profesionales respetados y respetables, y que sus consejos son para mucha gente como la palabra divina, me he decidido a cumplir esto a rajatabla.

Hasta tal punto me lo he propuesto que hoy, al llegar al trabajo, me he encontrado con algunos compañeros que se reincorporaban a la redacción y, como me tienen aprecio -creo yo, quizá querían contagiarme...- se han levantado hacia mí a darme besos y abrazos. Yo he dado un paso atrás y les he dicho:

-Lo siento, pero es que... no es recomendable el contacto por si acaso alguno de nosotros tiene la Gripe A...

Se han echado a reír, y han seguido su trayectoria hacia mí, pero al ver que cogía una silla y me defendía con ella como un domador de los leones, han visto que hablaba en serio. He ganado cuatro compañeros de trabajo enemistados y un jefe que me mira raro...

Ni que decir tiene que, desde que vi el cartel hace dos semanas, no he entrado a ni un bar, ni he salido los fines de semana, ni he entrado al cine, ni he saludado a nadie que conozco sino con el gesto japonés de las palmas unidas y una pequeña inclinación.

Esto es lo que recomienda Juliana Fariña, presidenta de la institución, catedrática y jefa del servicio de Anatomía Patológica del Hospital Clínico Universitario San Carlos. Por supuesto he comprado una máscara de esas que se pusieron tan de moda en México y he solicitado una cita con mi doctora para que me vacunen... Me ha dicho que no es necesario por el momento, y he pensado:

-Profesional de pacotilla.... Seguro que besa a sus hijos al llegar a casa o incluso hasta tiene relaciones íntimas con su marido.

De modo que nuestra cultura de los dos besos, del abrazo, de estrechar la mano tiene los días contados. Por supuesto, lo del periódico gratuito que pasa de mano en mano es una locura, pues parece ser que la tinta es un agente perfecto para el contagio, las cabinas telefónicas desaparecerán porque son un foco de infección como la copa de un pino; y el autobús con toda esa gente rara, y el metro... Es cuestión de un par de años que comiencen a comercializarse burbujas de plástico gigantes y, por supuesto, el 'Tamiflu'... del que hablaremos otro día, y que hoy es el centro de atención del mundo.

"Nosotros acojonados y los laboratorios farmacéuticos frotándose las manos", me dijo una amiga el otro día. Y yo, después de ver el cartel me pregunto, "¿pero frotándose las manos unos con otros?". Espero que no...

 
"Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar".  John Fitzgerald Kennedy...

La profundidad del aire

Metió la mano hasta el codo en una ráfaga justo antes de irse a la cama, como despidiéndose del día, y quién sabe si de todo ese mundo.

Nada nos garantiza despertar al día siguiente.

Lo primero que sacó se le quedó mirando, despeluchado y con ojos de movimiento caótico como los de un pájaro.

Volvió a probar: metió la mano hasta el hombro poniéndose de puntillas. La ráfaga de aire era un poco más fuerte, se había envalentonado con las campanadas de las 2 de la madrugada. 

La magia de los pueblos de piedra.

Lo que sacó esta vez era suave y blando como un corazón recién arrancado y lavado. Pensó, "todo este corazón es para mí...". Pero ya tenía el suyo, dos corazones era demasiado para alimentar.

Iba a probar por tercera vez pero el aire era ya tan potente que se cayó dentro de la ráfaga y ahora se cuela por las ventanas y los balcones en corrientes azarosas.


           

Madrid, he vuelto

He vuelto a Madrid
a la oficina
al sueño culebreante del madrugón
al día a día de la cuesta arriba y cuesta abajo
a las terrazas de la Latina
a las carreras por el Retiro
a los acordeones inundando de ritmos zíngaros las esquinas más clásicas de la Gran Vía
a la pena de los vagabundos durmiendo en los portales
a los desayunos con olor a humo en el Quevedo
al traqueteo del metro
al ajetreo de los turistas en la puerta de los museos
al color especial del verano desperezando a la Cibeles
a las quedadas y las puestas al día
a las siestas breves pero intensas
a los recuerdos rellenos de stracciatella -dulces pero que a la vez te dan escalofrío en los dientes-
a los anocheceres repentinos que impiden leer ni una página más con luz natural
a las acelgas de la frutería hindú de Argumosa
a los zumos de naranja y tostadas de miel del desayuno del domingo
a la difícil elección de un restaurante para cenar
a la difícil elección de un bar al que ir a tomar unas cañas
a la díficil elección de a quién llamar para ir al cine
a la fácil sensación de salir a pasear
a agotar horas buscando libros en la cuesta de Moyano o mirando el trasiego de la gente al pasar bajo mi balcón
a la sensación de que el frío viene en el próximo tren
a las ganas de hacer tantas cosas que al final me quedo viendo una película
a la suerte de encontrarme con una conocida en la cola de la taquilla del metro
al cuento inspirado por el niño del globo en la Plaza Mayor
al vértigo del Fénix que se eleva sobre la Metrópoli
al día a día, que no es poco...

Madrid, prepárate, este año promete.

Elementos sin fuego

Me atacó el agua
derribando el alto castillo
que hice durante toda mi vida
sólo he hecho un castillo de arena
_______
dejé que el aire se llevara mis sombreros
y rompiera las ventanas con violencia
no hice nada para evitarlo
sólo un castillo de arena
______
la espuma borró mis huellas
de la gran pizarra marrón de la playa,
me quedé solo y ya no era mi mundo el que pisaba
eran escaleras de conchas y ventanas de arena pálida
________
dejé mi alma en el agua
para que la corriente la llevara
dejé mi vida atada en la torre más alta

 

Breviario // 5. Renovar el vestuario

Primero pensé en cambiar el vestuario. "Aprovecharé la paga extra para ir a las tiendas a comprar la misma camiseta de letras veraniegas fucsias y verde lima que comprarán mañana otras 3.267 personas en todo el mundo", me dije. "Además también compraré unas zapatillas de 70 euros que sólo lucieremos 525 atrevidos mileuristas; y los piratas con rayas cruzadas que partirán la pana este agosto, no sólo la pana, sino también el nylon, el lino y el tejido vaquero",  añadí mientras retozaba en la cama sin querer mirar la hora ni decidirme a levantarme. "De gorras estoy servido", continué. Las colecciono.

En lugar de eso, lo que he hecho ha sido pintar el armario e intercambiar su sitio en la habitación por el de la estantería. Ahora me visto de Hesse, de Aldecoa y de Baroja. Entre semana, por la noches leo las etiquetas de mis decenas de prendas usadas hasta que me puede el sueño.

Breviario // 4. Música y tinta

A veces escucho música mientras hago el resto de cosas. Como ahora, por ejemplo, mientras escribo, y parece que ella me dicta secretamente, si no las palabras, sí el estilo, el ánimo, la elección de la esdrújula mal elegida. Un redoble de batería certero de Krupa, un sólo alocado de Miles, o una cuerda armoniosa de Hendrix son el esqueleto de mis letras.

El motor de mis ideas, el latido de mi puño. Y me siento tan cerca del arte... me transporta hasta un lugar dónde incluso llego a sentirme artista. Resulta absurdo cómo mis palabras pueden nacer gracias a los dedos anónimos de otros. Muertos condenados feliz y eternamente a golpear, pulsar y deslizar los dedos sobre el metal y otros materiales tan inertes como ellos mismos.