Si miras el precio de las entradas es probable que resoples, incluso que te eches las manos a la cabeza y la agites de izquierda a derecha un par de veces lentamente. Error. Estás a punto de perderte uno de los momentos más maravillosos que probablemente vayas a poder vivir jamás. Zarkana, el espectáculo del Circo del Sol , que vi anoche en Madrid Arena ha sido una de las inversiones más rentables de mi vida. Y no me tiembla ni una falange al escribirlo (especialmente porque fue el regalo de cumpleaños de mi pareja :)

El nuevo espectáculo de la empresa canadiense, con sede en Quebec, creada por los exartistas callejeros Guy Laliberté y Daniel Gauthier hace casi tres décadas, es una combinación de las más hermosas artes. Con destreza y una elegancia difícil de imaginar, Zarkana abarca: teatro, música en directo que asemeja la sesión en muchos instantes a un musical de ópera rock, danza, humor, artes audiovisuales y los efectos especiales en una gran pantalla que cubre todo el escenario, compuesta por 118 paneles. Esto último, pese a que pueda inducir a pensar que resta magia al concepto tradicional de circo, ayuda a conseguir una atmósfera irreal que abarca todo el concepto y convierte el resultado en una dimensión que absorbe por completo al espectador. También el vestuario de los 75 artistas es impresionante. Siempre envuelto en un trasfondo oníricio que aporta mayor seducción y encanto, está inspirado en las carpas de circo de los años 30.
En algunos números la cantidad de artistas, acróbatas y personajes es tal que es imposible poder contemplar toda la puesta en escena y la acción de cada profesional. Esto, lejos de ser caótico, transmite armonía en la gracilidad de cada gesto, y en una sincronización a veces quebrada para evitar la previsibilidad. En otros números, como el que fue más aplaudido, un único bailarín vestido de blanco, iluminado por un gran foco y flanqueado por dos pianos de cola de los que procede una hermosa y veloz composición, interpreta un solo de danza contemporánea que hizo el silencio en el recinto, y levantó murmullos de admiración.

En cuanto al resto de puestas en escena (yo conté una veintena más o menos), muestra todo aquello que siempre hemos visto o esperado ver en el circo: acróbatas, funambulistas, trapecistas, malabaristas, payasos... pero siempre con un plus de dificultad, de gracia, de querer ir más allá de lo previsible, y siempre rodeado de un ostentoso escenario en constante transformación que, a menudo sin que te des cuenta y aprovechando que tienes toda la atención puesta en el número, cambia de naturaleza y de registro para coger una nueva exhibición en su escenario de 25 metros de largo y capaz de soportar 50.000 kilogramos.
En cuanto a la historia, la verdad es que no me quedó clara. Supuestamente el mago Zark, que parte en busca de su amor perdido a través de varios mundos, hasta que felizmente da con ella. Las canciones están escritas en ruso, y la cantidad de referencias visuales es tal, que a menudo te olvidas de prestar atención para descubrir los elementos que puedan dar coherencia al hilo narrativo. Pero, sinceramente, esto queda en un muy relegado segundo lugar.

Lo que hay ante tus ojos durante las casi dos horas que dura Zarkana es algo que jamás olvidarás. Hay una lista de experiencias que uno tiene que cumplir antes de dejar esta vida, y yo sé que una de ellas la cumplí anoche.
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De alguna manera, aquí y ahora muere algo. O mejor, muere alguien: un ser virtual llamado Noiserfan. Que ha colaborado en foros de música durante un par de años, que ha estado dando la brasa en vuestros correos electrónicos intentando sacaros una sonrisa o una reflexión. Este "fan ruidoso" (eso significa Noiserfan) pasa a partir de hoy a ser ya una simple cuenta de correo. Así que, ¡¡tatuad a fuego lento esta fecha en vuestra piel, porque es algo similar al asesinato de JFK o la muerte de Michael Jackson o el día en que cambiaron la voz al doblador de Homer!! Sin llegar a sufrir un trastorno de doble personalidad per sé, sí ha sido alguien importante en mi vida. Mi máscara, mi vía para perder el miedo ante el gran público, mi compañero de viaje que ahora me deja sólo. Y me da un poco de miedo, para ser sinceros.


orando con el paso del tiempo. Los estupendos relatos que atrae el premio son ya un clásico de la reentré, y prueba de ello es la participación excepcional de este año, que ha superado todos los cálculos. Más de 2.000 cuentos procedentes de veinticuatro países esperan el fallo del jurado conformado esta vez por los escritores Juan Bonilla, Elvira Lindo y Ronaldo Menéndez, y Camino Brasa y Toño Angulo Daneri en representación de Eñe. La Cosecha es ya una cita marcada en el calendario de los buenos lectores y escritores de ficción. A ver qué sorpresa nos depara este septiembre"
No ha sido un periodo estéril en acontecimientos, no. Y alguno de ellos de gran importancia, tanta que han generado cambios en mi carácter, pero hacia adentro, hacia afuera sigo siendo el mismo. Sí, caeré en los tópicos de "la vida es un cúmulo de circunstacias, del "no hay mal que por bien no venga", "del nada es blanco ni negro del todo" o de la botella medio vacía... pero lo cierto es que he pasado momentos hermosos en estos 350 días y me quedo con ellos, gran parte de ellos los pasé al lado de alguien muy especial.
Acabo de coincidir en un vagón del metro con
Hay días que sientes que la vida te ha soltado de la mano, que te ha dejado a la deriva. Y miras pasar a la gente con mil cosas en la cabeza y tú caminas en círculo en torno a una idea, a un recuerdo latente que se refleja en los cristales de los escaparates de las tiendas. Eres tú y crees que avanzas. El pasado te saca a pasear con una cadena fina de ayeres, de sueños nítidos, de despertares fríos y noticias cargadas de dudas. Te miras ante el espejo, de cuerpo entero, y te das cuenta de que no eres un superhéroe, que por tus venas aún late el dolor que se asoma y se aleja a oleadas... Y no te cabe duda, la vida te ha soltado de la mano, otra vez más, te ha dejado sólo por un camino de maleza infestado de trampas e insalvables abismos.
