La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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Germen

...el caso es que se había pegado a mi alma como una lapa empapada en pegamento, y ya no había manera de separarlo. Se transformaba en el virus de mi ordenador, en la avería de mi automóvil, en la pesadilla de mis madrugadas, transmutaba la sal por el azúcar, ensuciaba la servilleta con que me limpiaba y cambió la hora de mi despertador las veces que fue necesario para que me echaran del trabajo. Después se hizo pasar por mí y absorbía mi cuenta del paro y usaba mi abono de transporte. Fui al médico y sospeché que se me había adelantado y le había chantajeado, me recomendó acudir a un psico y me negué, lo intenté por la vía legal y comprobé que había embaucado a mi abogado... Agotado, me di por perdido, impotente. Cedí y le vendí mi nombre, mi edad y mis amistades por un precio ridículo... así conseguí que se despegara, que se fuera de mi vida... lo logré aunque ahora me deja cartas de burla en el buzón...

compártelo Tags: abusos Categorías: Modus Vivendi

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