Soñaba con Freddy Krugger cuando le despertó Jeffry, un siamés negro que saltó de la cama asustado por su gesto repentino, con tan mala suerte que golpeó el espejo de cuerpo entero. Este se rompió contra el suelo en mil añicos. Se levantó sobresaltado y se hirió con los vidrios en el pie izquierdo. Eran las siete y siete de la mañana. Cuando llegó a la obra, una hora más tarde,se subió en el andamio, y en apenas diez minutos un mareo le hizo tambalearse. No contaba con arneses. Unos dicen que fue imprudencia, otros que la empresa no dispuso de seguridad. Unos pocos creen que fue mala suerte.