La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

Image and video hosting by TinyPic

El hilo rojo de la amistad


A menudo nos afectan circunstancias, ajenas a nuestra intención, que nos vinculan al resto de la gente; no a todo el mundo sino a ciertas individualidades con quienes conectamos. Por lo general, compartimos afinidades con estas personas a las que nos sentimos unidos, pero también puede deberse a simple química, el denominado feeling.

Tal conexión puede disolverse en el tiempo de una forma natural: puede que al principio el contacto sea intenso, pero agota tanto que ambas partes, o al menos una,acaban por dejar crecer el espacio, aunque el aprecio y la simpatía persistan -en estos casos, el hecho de vivir en ciudades de millones de habitantes juega un importante papel, pues complica el acercamiento-. En este caso la necesidad de contactar va despareciendo envuelta por el olvido, por la cotidianeidad y los quehaceres.

En otro extremo tenemos las amistades reales, que son las que perduran a pesar de la distancia. En este caso la relación causal es inversa: la amistad existe, pero la distancia se crea por sí misma, por circunstancias individuales, y a pesar de ello, el contacto, aunque no constante, cuando se produce es intenso. Y nunca se produce por interés, sino por el placer del propio contacto.

En tercer lugar se encuentran las amistades que -no obligatoriamente han de ser menos intensas o valiosas que las descritas anteriormente- por proximidad espacial y conexión intelectual o comunión de hábitos se convierten en imprescindibles, y que sólo una catástrofe moral o una traición de cierta importancia pueden separar.

En la tradición oriental, todas estas personas se unen a nosotrosa travésde un hilo rojo,el mismo que también nos une a nuestros familiares, pero con diversos grosores. Es la metáfora de la afectividad sentida y deseada, no fingida.

Hoy, en el mundo que nos rodea es difícil hallar AMISTAD de verdad. Puedes pertenecer a comunidades virtuales, círculos de personas unidas por circunstancias concretas -trabajo, gimnasio, reuniones sobre tal o cual materia-, pero si has experimentado la auténtica amistad, percibes cuándo una persona puede convertirse de verdad en tu AMIGO, alguien cuyos problemas te interesan -no para poder contarlos después-, alguien a quien puedes confiar tus miedos, tus deseos y tus secretos.

Alguien que deseas que siempre esté a tu lado.

14 comentarios

  1. Los verdaderos amigos son los que surgen cuando más los necesitas. Y cuando menos también.

  2. ariadnasinhilo

    de qué pasta estará hecha la no nuestra?

  3. Cuesta mucho encontrar la verdadera amistad, por que hay que trabajar mucho, ser sincero leal, respetuoso, no juzgar y dejar que te juzguen, y no estamos acosstumbrados ,incluso cuando conseguimos ese alguien especial, va el amor y lo estropea, en el caso d que sea una persona del sexo contrario, o igual sexo en otros casos.

    pero se consigue, existe, si encuentrs alguien en tu vida al que le importas te lo demostrara, sin egoismos, luchara por ti, y tu sentiras que tu vida es una con la suya, que deseas hablar tenerle cerca, saber de el de sus cosas y no por amor, no s diferencia muy bien

    hay muchos tipos de amigos, con cada uno tendras una cosa, perro habra alguien especial con el que querras compartir todo y te sentiras tranquilo en su presencia, le buscars cuando lo neesites y estar alli, cerca de ti

    solo te queda hacer lo mismo y habrs encontrdo la VERDADERA AMISTAD, una simbiosis de las personas, y la cosa mas gratificante del mundo

    poder decir AMIGO con mayusculas, es dificil, pero los hay

    yo tengo un hilo rojo,que no pienso romper por nada del mundo y si se rompe por el otro extremo, sabre que habran sido las circutancias, no la persona

  4. Lau!

    ¡Uy, voy a mandar mi telaraña al tinte!

    Continuaré, necesito un ratito...

  5. Gata

    La verdadera amistad, al igual que el amor profundo, es cada vez más difícil de encontrar en estos días donde la entrega, la paciencia, la generosidad, el compromiso y todo aquello que requiera un esfuerzo por el prójimo ha pasado a un segundo plano. Sería perder demasiado tiempo. Ahora vivimos más años que antes, disponemos de más horas de ocio, sin embargo, tenemos más ansías de aprovechar al máximo el tiempo que nos toque estar aquí. Pero lo hacemos con tal premura y superficialidad que, al final, lo perdemos más que ganarlo. La cantidad ha sustituido a la intensidad y por eso ahora en las relaciones y en todo lo demás somos como unos niños grandes que poseen muchos juguetes pero no saben disfrutar de ninguno.

    Yo me doy por satisfecha de poder disfrutar los pocos pero resistentes hilos rojos que tengo, aunque casi todos por circunstancias de la vida estén un poquito lejos (físicamente).

    En fin, que a pesar de las decepciones por los afectos fingidos y las camaraderías interesadas, no hay que dejar de creer que la amistad es el mejor tesoro. Así que, nada, ¡a tejer se ha dicho!

    Saludos.

  6. A tejer a tejer, y tú Lau! al tinte!! ;)

  7. Lau!

    Uf! Qué tonta me he puesto... Creo que necesito que todos mis hilos rojos, verdes, azules, amarillos, naranjas, blancos o negros hagan una madeja alrededor de mí...
    !Qué bonito, un abrazo de hilos! Puede ser algo parecido al bondage...
    Necesito un abrazo.

  8. Trf

    ¡Abrazo virtual para Lau!!

    Vuestros deseos son órdenes de fibra óptica para mis bits

  9. Lau!

    Muchísimas gracias, Trifi!!
    Un besito cósmico pa tí!

  10. Hoy por hoy, mis amigas/os es lo mejor que tengo, no sé que haría sin ellos. A algunos los veo a diario, otros, en cambio, quedan en el olvido durante meses; sin embargo, siempre han estado hay cuando los he necesitado, y han sido muchas veces. Comparto cosas diferente con cada uno, y por eso, cada uno es especial. La vida está llena de hilos rojos, solo hay que saber cuidarlos y siempre estarán para que te cuelgues en ellos.
    Agradecida

  11. Hola Marieta, gracias por participar. Sí, a mí me ocurre igual. Me siento afortunado y agradecido. Tener amigos "cerca" -aunque estén a cientos o miles de kilómetros- cuando los necesitas es algo que no puede expresarse con palabras. Sólo con sonrisas, abrazos y muestras de afecto. Un abrazo de hilos para todos vosotros -me encantó esa imagen, Lau!-. Por cierto, ariadna, desde que comentaste por primera vez, ahora eres ariadnaconhilo, al menos el mío.

    :D Hoy es un buen día para respirar hondo

  12. Encantada, me ha gustado mucho tu blog; yo todavía ando un poco a ciegas, y me doy con las esquinas, llevo horas tratando de colgar unas fotos de los 'hilos rojos' de mi vida y es misión imposible. Me pasaré a verte, un besote
    agradecida

  13. Lau!

    Yo soy yo.
    Yo soy yo y quienes me rodean.
    Son los hilos que me atan los que me mantienen en pie, los que hacen de mí todo lo que soy. A la vez, yo colaboro un algo en lo que son los demás.
    Amigos, cuatro. Colegas, decenas. Cientos de conocidos. Millones de personas que poblamos el planeta.
    Las patas de mi mesa, mi póker de ases. Cuatro personajes imprescindibles en mi día a día.
    El más cercano vive a 300 kilómetros de mí. Los demás andan más lejos.
    Les echo de menos. Mucho. A todos.
    Les siento cuando me piensan, cuando me quieren y cuando me abrazan. Un océano no puede con nuestras ganas de sentirnos.
    Cuando en pleno día espléndido me da una colleja la melancolía, sé que alguno de nosotros necesita de los demás. Entonces corro, buscando calor. Busco a la gente que ha compartido algo con nosotros y le invito a un abrazo eléctrico. Cada poro emite una chispita, esas chispitas crean una corriente, y el hilo rojo actúa como conductor.
    Así envío mis cariños, mis penas, mis añoranzas, mis logros. Así les envío todo lo lindo que me hacen ser.
    Mis personitas…

  14. Lau!

    El ojo de cristal cuando se mancha, se limpia y vuelve a brillar…

    Dos personas se conocen. Conversación interesante, simpatía mutua. Y como el cuervo, nunca más.
    Pasan los meses.
    Dos personas se reencuentran. Qué placer volver a verte.
    Sobran las palabras, especialidad demostrada.
    Nace el hilo.
    Muerden el anzuelo, atadas están.
    ¿Qué pasa cuando se tensa demasiado el sedal?
    Una de dos:
    ambos se hacen daño,
    o,
    el hilo termina por quebrarse.
    La penita no alcanza al dolor, claro, pero…
    ¿y lo que pica el latigazo?

    PS: En serio, quien entienda algo… (¿?)

Escribe un comentario