Envidiando a Julio -intercambio de emails-
No creo que envidiar a Cortázar sea algo negativo, y mucho menos un pecado capital. Todo lo contrario: creo que toda persona que se precie debería envidiar a Cortázar al menos un día de su vida, al menos un minuto o lo que se tarda en asimilar y digerir dos frases suyas, de esas que te descolocan y te reubican en un abrir y cerrar de páginas; sin que te de tiempo a reflexionar si te ha dado justo ahí o un poco más aquí. Pero certero, siempre.
Dueño de las letras y esclavo de las palabras, solitariamente universal, Cortázar sería el ejemplo de blogger perfecto. Sus incursiones en la ficción de lo cotidiano no tienen par. A veces me doy cuenta de que soy quien soy gracias a lo que he aprendido de él. Soy un poco Cortázar, otro poco Horacio Oliveira, y el tercer poco que resta, soy yo. Pero ese resto no es muy extenso ni importante. Más bien, al contrario. Juliopodría relatarme en un par de párrafos, y aún le sobraría algún espacio o algún signo de puntuación.
Ayer recibí la respuesta a un email que escribí a Julio hace más de un año. La verdad es que, pasado tanto tiempo, yano confiaba en recibir una respuesta. Por eso la alegría fue triple: por recibirlo, por la sorpresa y por la respuesta positiva que incluía su mensaje. De todos modos, he de decir a mi favor que no le estaba teniendo en cuenta la demora o la omisión -supongo que siempre albergué la ilusión de que fuera demora-. Imagino que el mensaje habrá tardado bastante en llegar a donde él está, y además justo después de enviarle el correo caí en la cuenta de que el asunto con que lo titulé se podría confundir fácilmente con el spam que le tortura -según me ha dicho-.
Nunca me había preguntado hasta ahora por qué me habrá elegido a mí para continuar viviendo a través de la red; al parecer le llamó la atención el nombre de mi blog, lo de la ausencia de raíces y tal... Pero creo que es una excusa inventada a matacaballo para justificar una decisión azarosa. Según me ha dicho, en la Isla de Recuerdos, donde reside, la tecnología wifi falla bastante -son las cosas que tiene no estar vivo, ironiza-. En el email le pedía permiso para colgar alguno de sus regalos, y me permitió hacerlo -ahí abajo viene-, pero ¡no sólo eso!, sino que me enviará nuevos textos que está creando y que no quiere publicar por la vía tradicional, a pesar de que en esa Isla existe un tremendo negocio editorial, porque sus habitantes pasan siglos leyendo y leyendo... pero a él ya todo eso poco le interesa...
Hoy soy el envidioso más afortunado del mundo.
"Un señor toma un tranvía después de compara el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo. Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de la plaza. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diaro, hasta que un muchacho lo ve, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego lo lleva a su casa y en el camino lo usa para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis".
El diario a diario, J. Cortázar




2 comentarios
Me gustan sus relatos, claro, pero creo que sus poemas deberian ser mas reconocidos, como Presencia.
Animo, me gusto tu blog
21 may 2007 | 05:34 PM
Sí Jager, estoy de acuerdo, pero creo que con la calidad de su prosa, es normal que la poesia de Julio Denis, quedase en un segundo plano.
¡¡Un saludo y gracias!!
21 may 2007 | 05:50 PM
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