Ha ido erigiendo muros para defenderse de los recuerdos enfermos, que olfatean y se arrastran tras su rastro. Tienen la nariz enorme y gris, extremidades cortas y el resto del cuerpo es pelo sucio y duro. Se cuentan por centenares.

Diligente aguardo desde una de las torres. Bajo a entrevistarme con su jefe. No sé qué son trae. Miro a los ojos al futuro. Es su líder.

Me fijo en sus ojos y me acobardo. El pasado se esconde detrás de mí. Siento cómo tiembla.

Tras él los recuerdos impacientes, se muerden entre ellos yse escupen.

Al poco toman la fortaleza. Mi nariz crece y mi vello comienza a endurecerse.