Ex-recurso humano o Residuo Laboral
-En el proceso se creará un Consejo de Permanencia. Este organismo estudiará la situación de cada trabajador caso por caso, señor Méndez. Es todo cuanto puedo decirle en estos momentos.
No había visto a esa señora ni una sola vez en los treinta y tres años que llevaba trabajando en la empresa, ni siquiera había oído un acento extranjero tan marcado en toda su vida, ni visto una camisa tan rosa ni tan bien planchada, ni había estado en una oficina tan blanca y limpia, ni otro perfume tan intenso le había embriagado de aquella manera que casi le impedía respirar, jamás se había fijado en un paquete de folios tan exactamente ordenado.
Agachó la cabeza y vio sus zapatos, manchados de grasa. Se miró las manos, abiertas y cerradas miles de veces por cientos de herramientas diferentes, antiguas y modernas, a las que tuvo que ir adaptándose. Se fijó en sus uñas negras y los pantalones remendados en incontables ocasiones. Estaban recortando plantilla, lo sabía, pero esa exposición no le aclaraba nada acerca de qué harían con él.
Justo cuando levantó la cabeza para decir algo, sin saber bien qué, la señorita bajó la suya y miró los folios, en el primero aparecía la foto de él. Lo cogió y puso las letras boca abajo, sobre el otro montón. Cuando vio el blanco envés de su expediente sintió que todo había acabado. La joven, sin levantar la cara de los papeles, dijo, como si hablara a la nueva fotografía grapada:
-Es todo. Retírese, señor Méndez. Y haga pasar a Rodríguez.




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