Reencuentro
La reconoció por la calle y miró al frente para ignorarla. Ella le abordó.
-¡Eh!
Se quitó los auriculares y fingió sorprenderse. Mal. Ella lo supo, hacía cuatro años de todo aquello pero recordaba su cara de sorpresa. Se dijeron hola tontamente.
-¿A dónde vas?-dijo ella. A ti que te importa, pensó él, pero en cambio dijo:
-A la biblioteca.
-¿A estudiar? ¿Aún no has acabado? -sonreía como si alguna sustancia le estuviese haciendo efecto. Y así era. Le hacía efecto la emoción del pasado.
-No. Trabajo allí -miraba al suelo y a sus ojos alternativamente.
-Pensé que eras abogado.
-Lo era, pero un día decidí que me satisface más rodearme de libros que de personas, y de silencio que de palabras -no habló con melancolía. Sus palabras eran firmes, seguras.
Ella le miró sorprendida, divertida. Abrió la boca para decir algo más pero él se colocó de nuevo los auriculares, sin escuchar réplica dijo cuidate y siguió su camino.




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