En cada cumpleaños le ragalaban tres o cuatro libros. Es la desgracia del e
scritor: siempre recibe libros. Algunos le habían gustado, otros los había regalado a su vez. Algunos de ellos ocupaban un lugar de privilegio en su estantería, pero ese decoraba la parte más reciente y luminosa de su alma. Por inesperado y sincero. Por poner el punto final a una etapa:
Una noche hablaron hasta que se agotaron las palabras de cansancio, dejaron claro que querían aclararlo todo.
Dejaron claro que los errores sirven para crecer, y que todo crecimiento atraviesa por momentos difíciles. Que a veces correr en sentido contrario a la meta no es perder, porque en esa nueva dirección aguarda otra meta. Un premio que no conocemos
y que quizá nunca disfrutemos o nos reconocerán, pero que nos abrirá las puertas de un sendero de sabiduría.
Así hablaron hasta que el tiempo les calló, cansado de oírles. Hubo alguna lágrima prófuga, pero tardó poco en evaporarse. Las lágrimas nacidas de la comprensión no dejan mancha al irse.
Tuvieron sueños muy parecidos esa noche. Sueños sobre elefantes y relojes y superaciones. Pero no tuvieron ocasión para comentarlo, ¿a fin de cuentas qué mas da? Sólo son sueños.
Al día siguiente ella le regaló un libro lleno de historias hermosas. Él se dio cuenta entonces de que lo que ellos habían vivido no era más que eso, una historia. Quizá no alcanzaría las ochenta páginas. Pero cada párrafo de esa narración había sido escrita con una caligrafía cuidada y elegante, simple y frágil. Letra creada a fuego lento. Una historia bella con un final que ya conocían desde el primer capítulo, y que llegó al fin, como les ocurre a todas las historias. Y les dio pena que acabase, como le ocurre al lector que disfruta leyendo. Siente pena de llegar a ese punto detrás del que no hay nada: un espacio en blanco lleno de vacío.
Agradeció el regalo. No era sólo un libro. Era una etapa entre tapas. Una etapa cosida e impresa.Era una metáfora de su sonrisa.
En recompensa se sentó al borde de su cama y le leyó historias hasta que el tiempo la engulló en su maraña de sueños.




21 jun 2007 | 07:48 AM
Marinero (Alberto Q.)
A mí no me importa recibir libros por mi cumpleaños (no es una indirecta aunque los cumpla mañana). Es uno de los mejores regalos que alguien puede hacer...
Saludos (le añado a mis links)
24 jun 2007 | 09:35 PM
drcrowe
lo bueno de los libros es dejar que te sorprendan. todos, por breves que sean siempre tienen algo que contar. a veces un libro de 80 páginas nos enseña más que uno de 2000...
"Las lágrimas nacidas de la comprensión no dejan mancha al irse" tal vez no dejen mancha pero siempre dejan huella. El llegar a comprender puede ser un largo camino. Esas lagrimas son las más dificiles pero a veces son las que más nos liberan.
Sigue leyendo, la vida está llena de libros.
25 jun 2007 | 11:41 AM
Noiserfan
Gracias dr, seguiré leyendo hacia fuera y hacia dentro. Nuestra vida está llena de historias. Salu2
26 oct 2007 | 05:02 PM
melita
Cada cosa que vivimos, cada cosa que experimentamos y cada persona que en el viaje de su vida decide hacer una parada en la nuestra para quedarse un rato, o para compartir un día, o algunos años, termina siendo simplemente una historia. Pero tan sólo se convierte en una historia más si lo permitimos.
Las buenas experiencias de vida, suceden si tratamos de exprimir de ellas cada sentimiento, cada palabra para grabarla en el corazón, vale la pena si nos tomamos el tiempo necesario para grabar su rostro, su olor, su mirada en nuestra mente, para que si algun día se ha convertido solo en alguien a quien conocí, haya algo, verdaderamente significativo que recordar, y así nuestra alma se regocije al mirar hacia atrás, y ver uqe no fué una historia más, sino un capitulo de nuestra propio libro.
Gracias por invitarme, me gustó tu casa, y volveré.
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