Puedes ser constante y poner todos tus esfuerzos en algo cuando estás seguro de que merece la pena luchar por conseguirlo. Puedes dedicar tu esfuerzo para que otra persona se sienta bien, y casi sacrificar tu propia felicidad futura por su felicidad presente.
Avanzar y avanzar, aunque sepas que no es la mejor ruta.

Caminas por el camino equivocado y sabes que lo es, y aún así avanzas y avanzas.

Pero si lo haces cuando llegue el día en que la realidad te lo grita a la cara, o te lo hace explotar muy cerca, no puedes agachar las orejas y poner rostro de pena. No puedes verter una sola lágrima. No puedes echar a correr hacia adelante esperando un precipicio. No. Tienes que asumir lo que ya sabías. Tienes que volver, deshacer el camino andado y retomar el correcto. Tienes que aliarte con el pasado, y armarte de presente para combatir el futuro.

Esto es la teoría. De la práctica aún no tengo ni idea.