Aprendiz de Willy Fog (I). Praga
En parte por los incidentes, pero aún más por los placenteros momentos, estas vacaciones han sido intensas, diferentes, profundas, sabrosas, etílicas, artísticas y, como siempre, como todas: cortas. Debo reconocer que Praga era una ciudad que, de antemano, no me caía demasiado bien. Decir por qué resulta complicado, pero creo que se debía a tanto oír cosas estupendas sobre ella, de ver tantas camisetas con la silueta de Kafka por la calle... no sé, pero algo me hacía dudar. Mis dudas se disiparon en el primer paseo. Al llegar a Praga mi existencia se convirtió en un viaje a un pasado inspirador, alegre y sorprendentemente soleado. Para mi sorpresa la cerveza y la gastronomía r
El río parte la ciudad en dos dejando a cada lado paisajes que la modernidad no ha sido capaz de plastificar/horrorizar. Al contrario, todos los edificios se mantienen con esa espléndida elegancia que permite oler a través de los ojos el momento glorioso de la ciudad.
Imaginar cómo en el siglo XIV, todos esos edificios decorados hasta los cimientos se construían a la vez, en un cosntante ir y venir de carruajes, de trabajadores, de soldados listos para el viaje y campesinos que acudían a trabajar a las fábricas; las fachadas repletas de andamios de madera, creciendo al unísono bajo los copos de nieve... Asomado a la orilla del Vltava pensaba, fumando un Sparta, "para mí eso es la historia, más allá de todoslos libros llenos de fechas y nombresde gente y detratados. Qué pena no vivir eternamente... qué pena ser sólo una persona enclavada en un instante del tiempo. No haber podido elegir"
No sólo de paseos vive el hombre
Pero bueno, además de cultura, paseos y las imprescindibles visitas a la catedral de San Vito, el Castillo o el fantástico puente de Carlos o la ruta por el barrio judío -repleto de sinagogas que de noche dejarían sin aliento al mismo Golem-, Praga esconde muuuucha juerga ;) y buena música. La absenta en invierno debe ser más útil que una estufa, pues se presenta como la bebida tradicional, -junto a la cerveza, claro- y también el tequila se sirve a discreción. Entre las discotecas de la zona centro, los bares suburbiales de las afueras y las jam sesions de jazz con las que, con algo de suerte puede tropezarse uno, cada noche fue una aventura nueva en la capital checa. Envueltos mi amigo Edu y yo -podéis disfrutar nuestras andanzas en otros artículos anteriores- en el buen trato de la gente y el grado de alcoholismo que ascendía desde primera hora de la mañana –entiéndase por «mañana» las dos de la tarde–, regamos la última noche con tequila en el bar de la residencia con nuestro nuevo amigo Daniel, de Belfast. Tanto se alargó la juerga que siendo las 6.30 de la madrugada, aunque nuestro avión salía a las 11 de la mañana siguiente, dilucidamos acostarnos un par de horas y despertarnos a las 9. Aún no comprendemos qué nos hizo acordar tal idiota resolución. Pero por si nuestro grado de imbecilidad etílica quedase escasa, lejos de gastarnos 14 míseros euros en un taxi hasta el aeropuerto decidimos coger el metro y el autobus. Resultado: carreras con macuto de 20 kilos a la espalda por el aeropuerto de Praga, intento de embarque gitanero con las maletas como equipaje de mano y negativa por parte de la compañía a dejarnos embarcar. La conversación fue de esta guisa, en english-resacoso-murciano:
–Ese es nuestro avión –lo veíamos a través de la cristalera. –¿Y? –Pues, que queremos montarnos. –No, eso no es posible. Tenían que haber llegado hace cuarenta minutos. –Pero tenemos el billete y el DNI... –¿Que creen que es esto? ¿un autobús?
Como el humo salía de nustras cabezas mitad por el enfado, mitad por los efectos del alcohol destilado en sudor, nos mordimos la lengua y nos resignamos a no ver cómo el avión despegaba delante de nuestras narices. Los vuelos a Madrid para ese día rondaban los 300 euros, así que, gracias a la intestimable ayuda de mi buen amigo Jorge, agente de viajes, que encontré en el messenger, hallamos un vuelo a Barcelona por algo más de 100 euros. Una vez allí cogimos un autobús a Murcia que sólo paró en 34 pueblos de la costa mediterránea y unas 11 horas después ya estábamos en Murcia, en casa. Cansados pero felices, resacosos pero con una Estrella de Levante –grandiosa cerveza murciana, Theo– en la mano. Esa noche dormí, consciente de que apenas treinta horas más tarde salía mi avión hacia Edimburgo...
Pronto Aprendiz de Willy Fog (II). Edimburgo ;)
espondían a una relación calidad-precio que ya queda a años luz en la memoria de aquella nuestra España pesetera y en la de la mayoría de las ciudades europeas típicamente turísticas. Praga es una capital hermosa, tranquila, repleta de torreones, palacios y castillos que se aferran a la historia, elegantes y orgullosos de haber sido emblema del Imperio Austrohúngaro y metáfora de las lanzas de la capital del Reino de Bohemia.





8 comentarios
Praga es una de las cosas que tengo que conocer antes de irme para el otro mundo... (también Nueva York, Moscú, Oslo, Edimburgo, Sofía...) me das mucha envidia... he saboreado tus palabras...
Espero que el retorno de las vacaciones no se te haga duro, aunque este lunes en el que yo aún no me he ido de vacaciones, se me está haciendo largo y marrón... quiero que sea viernes ya!!!!
Besos y bienvenido
27 ago 2007 | 02:28 PM
Bueno, bueno bueno, después de tu relato espero ansiosa la parte de Edimburgo, que seguro que al leerla me da la morriña, dos años viviendo allí me dejaron muy marcada.
por otro lado los problemillas de última hora son normales sobre todo si vas haabiendo empalmando casi casi la che con el día. pero bueno, ya estás de vuelta, con tus recuerdos almacenados, espero más, mucho más fog junior!!
besos noiser
27 ago 2007 | 04:20 PM
Bueno, bueno........
Me encantaría saber quien fue tu desdichado y afortunado compañero de viajes, ya que en todo rato habals en plural y solo mencionas a un tal Daniel de Belfast y otro ser q te ayudó con el vieje de regreso.....un tal Jorge...
Con quien hiciste el vieje??con tu novia?? tu novio??? un amigo imaginario???
Pobrecill@, seguro q se lo pasó genial contigo y ahora lee esto y se siente decepcionado...
Sniffff, snifff
27 ago 2007 | 05:32 PM
Agüiti, mi amigo, el del viaje, no es sólo un amigo, sino que es mi compañero de piso y uno de los mejores que tengo, y además todos los viajes que hasta ahora he hecho con él han sido la leche, porque él es el sentido del humor personificado.
Se llama Eduardo, aunque todos le llaman Edu
Espero que no se sienta decepcionado... cambio el texto originario porque se lo merece
Saludos para ti y para Edu. Y vuelve pronto por aquí!!
27 ago 2007 | 08:43 PM
Ha sido una delicia leerte. Gracias por el viaje.
28 ago 2007 | 03:47 PM
Ayer por la tarde lei tu cuaderno de viaje, Willy, me hizo recordar la alegria de Praga, sus cervezas y sus huevos duros, hace ya diez años de eso... gracias por compartir con nosotros tus viajes. Un placer de nuevo.
28 ago 2007 | 04:39 PM
Noiserfan, la próxima vez recuerda que "al que madruga Dios le ayuda" jeje O mejor: no dormir sólo dos horas!! jeje Y con los vuelos ya se sabe que siempre existen los "imprevistos"... Te cuento que yo tenía el pasaporte caducado y lo tuve que renovar el último día en el aeropuerto!!! jajaja Resulta que me había hecho el digital hace unos pocos años pero me pusieron la fecha de "caducidad" del pasaporte antiguo!! Vamos, que este año no me imaginaba yo renovando el pasaporte deprisa y corriendo!! jeje Pero esas anécdotas le dan "vidilla" al viaje. Me alegro de que lo estés pasando bien. A tu regreso espero algún otro relato, eh! Te lo cambiaré por alguno mío.
Un abrazo.
29 ago 2007 | 01:03 PM
Increible viaje... yo acabo de volver de un Berlin-Amsterdam... con historias parecidas... acabamos pasando de ir en tren (costaba 200 euros) y nos alquilamos un coche y nos soltaron un bmw.... increible aventura... pronto la escribiré...
Amsterdam que ciudad más increible... que pena que sea tan dificil vivir alli... tan cerca y tan espectacular...
pronto más... pronto cambiaremos opiniones sobre esos lugares...
3 sep 2007 | 02:23 AM
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