La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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De un pintor muerto en el olvido

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Ha llovido, largo y tendido, ha cambiado la cifra que cuenta nuestros años, he cambiado de continente por unos días, ha cambiado mi puesto en la editorial, el diseño de las publicaciones, la decoración de mi cuarto y sobre todo la frecuencia con la que escribía en el blog. Aún así no es mi intención distanciarme de este espacio ni de vosotros. Como muestra:

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Julián Lancego era como el momento de incertidumbre en el que llegamos tarde a algún sitio y no sabemos si correr o no para coger el metro. Quizá acelerando el paso lo cojamos justo antes de salir, en el pitido agónico, o quizá correr nossirve sólo para verle escapar por el túnel, y para eso, mejor ahorrarse el esfuerzo. Así era Julián. No sabía si ir deprisa o no, no sabía a dónde ir, ni si quería ir. Había asumido que en el arte sólo hay dos estados para el creador, la depresión y la euforia, y que este ánimo depende única y exclusivamente de las ventas. El primer caso era el predominante desde hacía más de cinco años. A sus casi sesenta años seguía pintando a ráfagas, era el único modo de arrancarse su desconsolada apatía vital y escupirla en el lienzo a forma de equilibrio total. Pero ya no exponía, sus enchufes no encontraban tomas de corriente, los amigos que tuvo los perdió y no tenía intención alguna de volver a recuperarlos.

Si alguien hubiera visto a Julián en la pared de su habitación tal y como solía vestir en casa, de frente, como se sitúan los presos para quedar inmortalizados en la foto con el numerito, y al lado se pusiera Habitaluz, por ejemplo, sería difícil relacionar ambos conceptos. Él con barba de una semana, gafas de pasta con el puente pegado con celo, su bata, la que usaba para pintar, roída por el tiempo y salpicada de mil colores, mirando por la ventana, buscando el haz de luz perfecto. La pintura exacta, verídica, compuesta únicamente de una bombilla centrada que irradia un círculo de luz alrededor tan real que dan ganas de poner la palma debajo para buscar la sombra. Él, por dentro un maremoto siempre a punto de explosionar, buscando permanentemente el epicentro perfecto entre los raíles de las sienes por donde circula su sensatez, descarrilándose y volviendo a su sitio otra vez. Ella quieta, paciente, circunspecta, como una fotografía, llena de trazos minúsculos en los que los nervios de él se iban plasmando en una ósmosis de ánimo: cuando el lento proceso finalizaba tras varios días de reacción químico-artística Julián quedaba sumido en la más absoluta amargura. No sabía por qué, pero era así. Bueno, sí lo sabía: por no saber de su hijo, ni de su ex mujer, ni de aquellos que le ayudaron cuando lo necesitó, ni mucho menos de quienes le dieron la espalda cuando se puso a saltar borracho al ritmo de la comba de Johnnie Walker. Por no dar salida a su creación, por no poder pagar la hipoteca del piso.

No hubo funeral para Julián Lancego, nadie derramó una lágrima por él, ningún periódico rescató su recuerdo necrológico. Sólo un haz de luz entró en vano a buscarle porsu ventana, como cada lunes, como cada martes...

12 comentarios

  1. solofantasía

    precioso como siempre, ojalá pronto veamos tu prosa en un libro del que podamos disfrutar. ¿te he dicho ya que me encanta? sí, verdad.
    un saludo desde este gris sur

  2. Un buen texto, sí señor. A partir de su lectura dejo volar la imaginación y me digo: si alguien me describiera un estado de ánimo, una vida, una forma de ser similar yo le diría que estábamos ante un clarisimo caso de síndrome Lancego o lanceguismo. Juzga tú si no me gustó.

  3. Qué don más maravilloso te ha dado la vida: las musas de las letras. Se nota que han nacido junto a ellas. Que siempre te acompañen. Maravilloso texto.
    Saludoss!!

  4. si, las musas son amigas y compañeras tuyas, por lo que veo...me encanto la descripcion de julian (las gafas con celo, la barba de dias..)
    A veces te dice mucho sobre alguien una descripcion asi para comprender como es su vida (o fue)

    Un saludo, no nos abandones mucho tiempo!

  5. Un texto magnífico. Me ha encantado.

    Saludos crepusculares!

  6. Vuelves como siempre, por todo lo alto y con un gran regalo bajo el brazo. Genial el título. No te distancies de nosotros. Por cierto, no podría estar más de acuerdo con eso de que Había asumido que "en el arte sólo hay dos estados para el creador, la depresión y la euforia". Los extremos son los que cuentan en estos casos, quien viva por vivir, no puede contar nada, no tiene nada que expresar.

    Muchos besos ya felices!!

  7. Aprovecho para decir que la coctelera es UN PEDAZO DE MIERDA, porque no se puede pedir los datos de un comentarista y borrarlos al instante, sólo porque los niñatos están AL PEDO y una se queja pero no contestan.

    Bien. Paso a tu post.
    Me recuerda un poco a aquella vieja peli "Cadena perpéctua", con Tim Robins (gran peli yanqui, por cierto, que recomiendo a todo bicho viviente, y un canto a la libertad) donde un viejo presidiario llamado, creo recordar, Brooke, es liberado y condenado a la vez a una cárcel urbana en donde acaba colgado, con una inscripción escrita en el techo: "Aquí estuvo Brooke".

    Buen texto, Noiser, promete.
    Un besazo y guay por tu regreso (oye, y cuéntate algo de Marruecos, hombre)

  8. anik

    Mi querido amigo trifi:

    Abro tu blog casi a diario con la esperanza de que comentes algo de nuestro maravilloso viaje a Marruecos... que para mi sigue siendo un sueño. Cuando consiga digerir todo lo que vi, te mandare algo, hasta entonces espero verte por madrid para compartir fotos y videos. Un besazo enoooooooooooorme AL-MOHADÍN!!!! fUE UN pLAcEr CoMpArTiRlO coN TodOs VoSoTroS.

    Fdo: Al-ah-ganga

  9. Espero que todos esos cambios hayan sido para bien. Seguro estoy de ello. Saludos.

  10. Lau!

    Me das la vida, nene.

    No hay más que decir.

    Anica: me debes tu presencia en una comida. Trif: la lista de cervezas pendientes llega a Pernambuco y vuelve. Vita: organízame a los críos y venid de excursión a mi verita!

    Beijinhos y gracias, muchas gracias por no desamparanos...

  11. Un haz de luz es lo que nos dejan las visitas de algunos amigos. Gracias!
    Me alegro mucho de que estés de regreso. Ya veo que has llegado de Marruecos con algo más que arena en los pliegues de la ropa y de la mochila... (aunque creo que esa bombilla te guiña el ojo desde algún lugar cercano). He estado en Marrakech y he paseado por la plaza Jamaa el Fna. Esa visita es suficiente para recopilar material para un montón de cuentos.
    Un beso enorme ¡y seguimos comunicados!

  12. Una auténtica maravilla...me has emocionado.y eso que no estoy en esos dias,ja,ja,ja.bromas aparte,me encanta comomescribes.besiños

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