Ayer, por casualidad, estaba tomándome unas cañas con unos amigotes en la calle Salitre con Santa Isabel. En la barra, unos señores y señoras de más de cincuenta años charlaban acaloradamente señalando el televisor, salía esa misma calle en las noticias: una joven de 22 años había muerto apuñalada apenas a cien metros de la taberna. El muchacho tenía 29, sin antecedentes, irregular en España y vivían juntos desde hacía dos meses. Excepto en la regularidad de su residencia, se parece mucho a mi perfil.

En otros lugares del país, otros tres hombres (no creo que lo sean, la verdad) asesinaban a sus mujeres o exmujeres a lo largo del día. Sus edades se comprendían entre los 54 y los 57 años. Su perfil podría ser el de mi padre. Pero no, mi padre no albergaría la posibilidad de herir a la persona con la que ha convivido más de la mitad de su vida.

He leído varios artículos acerca del perfil del maltratador, y sinceramente, no he hallado una conclusión relevante acerca de su media de edad, desde los 15 hasta los 70 se encuentran casos; tampoco la mayor parte de ellos sufre problemas de alcoholismo o depresión por inactividad laboral y ni mucho menos se trata de personas pertenecientes a una etnia concreta o nacionalidad. Además, suelen tener hijos y son bien considerados por sus vecinos...

Pero entonces, ¿qué está pasando?
En mi opinión existe un fenómeno de contagio social, que está provocando un ascenso irrevocable de los episodios de violencia de género consumados en homicidio. No entiendo nada de sociología, por lo que no soy la persona más adecuada para analizar esta hipótesis, sin embargo tengo dos amigos muy cercanos a mí que trabajan en profesiones vinculadas a esta triste realidad social: el primero de ellos trabaja como funcionario en los Juzgados de la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Tiene mucho estómago y lo agradece, porque sino "no podría soportarlo. En los tres meses que llevo aquí han pedido la baja psicológica seis compañeras". Y eso, cuando no me llega contándome que un@ compañer@, al colgar el auricular tras atender a una mujer asustada que finalmente no se atreve a denunciar, sale corriendo al baño a llorar o a vomitar. "Es duro, pero me gusta. Porque sé que ayudo".

El otro amigo trabaja como abogado. Como sabemos y estamos acostumbrados a ver en películas, a leer, etc. su profesión es jodida, porque a veces le toca defender a personas que moralmente nunca comprendería, ni respetería, ni daría la mano. Pero tiene que hacerlo, porque todo el mundo tiene derecho a ser defendido ante la ley hasta que se condene su delito, aunque este sea clarísimo... bueno, de legislación no hablaré mucho que no es mi cometido ni soy en ello docto. El caso es que este amigo está acostumbradísimo a los casos de maltrato provocados por alcoholismo, la sumisión tradicional que lametablemente late en muchas culturas o por celos.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer?

Únicamente responder a lo que se espera de nosotros como hombres (definición de hombre: Ser animado racional, varón o mujer). Ra-cio-nal. Sí.

El doctor Andrés Moreno, Director del Instituto Psicológico de Violencia, publicaba en un interesante y acertado artículo hace unos días:"el hombre agresor no ejerce su violencia hacia la mujer en la conciencia literal de que lo hace porque ella es una mujer, sino en la convicción de que tiene derecho a someterla, a corregirla como persona, porque tiene superioridad moral sobre ella. Tal vez, si nos imaginamos la configuración de ese derecho tradicional y hegemónico en la mente del agresor, estaremos en mejores condiciones de entender la secuencia de violencia que conduce al asesinato. El asesinato de la mujer en violencia de género representa el fracaso del agresor para someterla".

No os dejéis someter por la cobardía machista, merecéis alguien sensible a vuestras inquietudes, a vuestras necesidades sociales, de desarrollo laboral e intelectual. Estamos en el Siglo XXI, vuestro siglo, el de las mujeres. Os necesitamos y, a pesar de lo que leáis o veáis en las secciones de sucesos, los hombres de verdad os amamos.

TELEFONO DE URGENCIA PARA DENUNCIA DE MALOS TRATOS: 900 100 009 / 012

ENLACES DE INTERÉS


http://www.seguridad.galeon.com/enlaces612482.html

www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/Base-de-datos-sobre-homicidios-en.html - 134k

www.foros.nomasviolenciadegenero.com