La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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Con las raíces a otra parte

Cogió sus raíces y se fue de la ciudad. Atravesó dos avenidas, la autopista que rodeaba la periferia como un anillo de polución y salió al campo. Casi le atropellan once veces, pero pudo esquivar a los monstruos de hierro.

A los dos días llegó a un monte cercano, insertó sus raíces y abrió las ramas, que ya tenían algunas hojas cerca de la muerte.

A la mañana siguiente se sintió mejor pues la ciudad quedaba lejos, en el horizonte. Aún así, no le gustaron las vistas. Se dio la vuelta y sacó de la maleta, despacio, su regadera.

4 comentarios

  1. yo quiero tambien!!!!! ahora no, pero se que es el sueño de muchas personas criar a unos hijos cerca de la naturaleza...si es que queda naturaleza donde hacerlo...y si los arboles pudieran hacer eso, lo harian, seguro

  2. Ayyy, otro escrito para GUARDAR!!!
    Es preciosoooo!!!
    Me encanta como escribís. Un placer pasar por aquí a leer tus posts.
    Un beso y feliz comienzo de semana.

  3. Si fuera árbol, también cogería mis raíces y me iría lejos de la ciudad.

    Gran relato. ¿Y la foto? ¿Qué fue antes, la imagen o el texto? ;D

    Un besito, Trifi.

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