Con las raÃces a otra parte
Cogió sus raÃces y se fue de la ciudad. Atravesó dos avenidas, la autopista que rodeaba la periferia como un anillo de polución y salió al campo. Casi le atropellan once veces, pero pudo esquivar a los monstruos de hierro.

A los dos dÃas llegó a un monte cercano, insertó sus raÃces y abrió las ramas, que ya tenÃan algunas hojas cerca de la muerte.
A la mañana siguiente se sintió mejor pues la ciudad quedaba lejos, en el horizonte. Aún asÃ, no le gustaron las vistas. Se dio la vuelta y sacó de la maleta, despacio, su regadera.




4 comentarios
yo quiero tambien!!!!! ahora no, pero se que es el sueño de muchas personas criar a unos hijos cerca de la naturaleza...si es que queda naturaleza donde hacerlo...y si los arboles pudieran hacer eso, lo harian, seguro
28 abr 2008 | 03:28 PM
Ayyy, otro escrito para GUARDAR!!!
Es preciosoooo!!!
Me encanta como escribÃs. Un placer pasar por aquà a leer tus posts.
Un beso y feliz comienzo de semana.
28 abr 2008 | 04:16 PM
Si fuera árbol, también cogerÃa mis raÃces y me irÃa lejos de la ciudad.
Gran relato. ¿Y la foto? ¿Qué fue antes, la imagen o el texto? ;D
Un besito, Trifi.
28 abr 2008 | 11:07 PM
bonito arbol
29 abr 2008 | 01:30 PM
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