Esta noche toca la banda Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra en el Festimad.

Ciertamente este festival va de mal en peor, y aunque la banda del cineasta ha tocado varias veces en España este año -por lo que de sorpresa su actuación no tiene nada-, sí es cierto que tienen un directo alucinante, y que son la sensación de cualquier evento en el que forman parte, por cachondos, por fiesteros, por polifacéticos y por el amplio elenco de estilos musicales que abarca su repertorio. Además en su último concierto en Madrid, subió al escenario Maradona, con motivo del documental que Kustu presentó recientemente sobre el endiosado exfutbolista argentino, titulado "La mano de d10s" .

Esta noche tendré el gusto de ir a ver a Emir y sus locos, acreditado por la revista MadridUnderground, de la que soy redactor.

Un poco de historia para quien no sepa acerca de esta banda:

Hace algo más de un cuarto de siglo un nuevo estilo musical nacía en Yugoslavia como alternativa al rock que se extendía por los clubes y radios del país balcánico. Era una música extrema, sátira y novedosa, a veces absorbida por la melancolía y otras envalentonada por la fuerza del blues, ciertos aires electrónicos o las raíces gitanas. En esa vorágine de creatividad se desenvolvían los integrantes de Zabranjeno Pušenje (prohibido fumar, en español), a quienes Kusturica conoció mientras grababa “¿Conoces a Dolly Bell?” y comenzó a colaborar con ellos como bajista, componiendo alguna canción y dando conciertos.

Los éxitos en el mundo del celuloide comenzaron a lloverle a Kustu, justo cuando la banda alcanzaba un polémico éxito en Yugoslavia allá por 1984. Desde ese momento, soportando las inclementes guerras que ha sufrido la región de los Balcanes e introduciendo instrumentos que sustituían la tradicional formación de rock, apareció el nombre anglosajón que hoy conocemos y que logró una reconocida fama mundial con su disco “Unza Unza Time”, del 2000. Sería injusto obviar el hecho de que se añadiera el binomio Emir Kusturica + “The No Smoking Orchestra”, pues esto dotaba de una popularidad sin fronteras a la banda. Conste que no pretendo negar la indiscutible calidad de sus miembros, músicos instruidos en conservatorios y con una destreza para experimentar y fusionar estilos que ha asentado pautas que hoy siguen cientos de bandas a escala internacional. Kusturica ha incorporado la música de esta formación en cada una de sus películas desde que, en 1998, “Pitbull Terrier” se alzara como el primer hit en toda regla, como parte de la banda sonora de Gato negro Gato Blanco”.

El estilo ha recibido varios nombres en castellano: música cigana, folk balcánico, fanfare, etc. Pero el sonido es tan peculiar que se distingue de todo lo convencional con sólo pegar el oído unos segundos: mucha percusión de metal, influencias de jazz, folk y rock, violines y un ritmo, por lo general endiablado, que los propios componentes del grupo denominaron en su día “Unza Unza”.

Una web sobre este genio: www.kustu.com; un artículo de El País sobre su último concierto: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Kusturica/trae/punk/zingaro/elpepucul/20080122elpepucul_5/Tes; y el espacio de la banda: www.thenosmokingorchestra.com