Hablar de arte siempre un placer, pero hay conversaciones y conversaciones. No importa si hacerlo sobre cine, teatro, música o literatura, lo importante es que surja esa química verbal que convierte el mero intercambio de opiniones en placer constructivo, sobre todo si el interlocutor es experto en la materia y uno está predispuesto a aprender. El pasado mes de mayo se celebró la V Edición del festival de cine documental Documenta Madrid, en el que pudieron contemplarse 105 trabajos de 38 países, y "aunque no se han visto películas del nivel de otras ediciones, en las que ciertas obras destacaron sobre el resto, sí hemos podido disfrutar de realizaciones excelentes", según dice el propio director del festival, Antonio Delgado. Analizamos con él los pormenores de este evento cultural que ya suena entre los principales del género en nuestro país. Trifón Abad

¿Podrías hacerme una breve sinopsis de por qué crees que se ha llevado el Primer Premio del Jurado al Mejor Cortometraje de Creación Documental The mosquito problem and other stories, de Andrey Paounov?
Creo que es una película excelente, como sus trabajos anteriores. Con una actitud muy positiva ante la vida. Se trata de una película coral, que no descarta la comedia, y muy fresca. Además es un film que viene avalado por la concesión de otros premios en varios festivales, por lo que tenerlo aquí ya ha sido un premio para nosotros.

En cinco años Documenta Madrid se ha situado a un nivel excelente, ¿crees que tuvo la suerte de nacer en un momento en el que el documental acababa de asentarse en las salas de cine?
Sí, creo que nació en el momento adecuado. Cuando en 2004 nació Documenta Madrid sólo había otro festival más a nivel nacional dedicado en exclusiva a este género. Ahora, sólo cuatro años después, debemos ser siete u ocho festivales dedicados al documental. En este sentido creo que efectivamente fue un momento de eclosión de este tipo de cine, lo cual ya se venía echando en falta, puesto que en España estamos muy retrasados tanto a nivel consumidor como industrial en el ámbito documental...

¿La gente piensa aún que un documental es lo de los animalillos que ponen en la televisión pública después de comer?
Pues sí, aquí aún permanece esa creencia de que son programas de naturaleza, viaje y animales. Y no. Es mucho más. Son películas que se diferencian de la ficción por el hecho de que en ellas se trabaja con elementos extraídos de la realidad, pero el tratamiento narrativo es similar: personajes en un nudo, que desembocan en un desenlace, y además se recrea en un lenguaje audiovisual real.

El año pasado fue el único en que una película española se llevó el premio de Creación de Largo, con “Can Tunis”, ¿qué película nacional destacas de la edición de 2008?
Ha habido una cinta que recomiendo a todo el mundo, se llama “Caja Cerrada” y es de Martín Solá. Ha recibido la mención honorífica del jurado.

¿Cuáles son los países o regiones que gozan de mejor salud en dirección, temas, originalidad?
Creo que, no siempre, pero en muchos casos la cantidad conlleva calidad. Por supuesto, no por hace muchas películas todas son buenas, pero cuanto mayor producción haya más posibilidad habrá de encontrar cosas interesantes. En este sentido, por la experiencia de Documenta Madrid, se pueden centralizar cuatro focos: Europa, con Francia, Alemania y, por supuesto, Holanda; en Asia destaca China; luego está Latinoamérica, donde Méjico y Argentina son emisores de un aluvión de trabajos interesantes cada año, y por último Israel, un país con material excelente, unas escuelas de formación impresionante y además cuenta con una realidad abrumadora, como es el conflicto palestino-israelí.

¿Crees que un documental puede de verdad cambiar conciencias?
Yo creo que sin lugar a dudas. Es una de nuestras aspiraciones secretas: abrir ventanas al mundo y ofrecer realidades que nos tocan de cerca tanto física como emocionalmente. Como ejemplo sirve la película "Sahara no se vende" que se ha hecho con el Premio del Público en el certamen nacional. Creo que todos los españoles debemos verla porque, en mayor o menor medida, cada uno de los gobiernos de la democracia nos hemos portado muy mal con este pueblo, y creo que forma parte también de nuestra cultura. Le debemos un respeto, ya que viven casi en el exilio y en parte es por nuestra dejadez.

Técnicamente, ¿cualquiera con una cámara digital aceptable, una buena idea y un amigo con nociones de montaje puede hacer un documental impactante? ¿Hasta qué punto es necesaria la base teórica?
Bueno, además de las herramientas que hoy en día están al alcance de casi todo el mundo, y una realidad digna de ser narrada, creo que la formación y el talento son fundamentales. Sin talento puedes hacer una película sin más, si le quitas la formación puedes...no sé...

...juntar imágenes...
...eso es, unir fotografías en movimiento, pero es difícil hacer algo interesante. Claro que puede llegar alguien con un talento sobrehumano y sin formación y hacer algo novedoso, pero ante eso no hay normas, porque a esa gente se les llama genios. Pero son los menos…

¿Ha crecido la afluencia de la denominada poesía visual, imágenes armonizadas con música con una apuesta estética?
Sí, la innovación es más potente en este género que en la ficción. Del mismo modo ocurre que este tipo de cine que comentas es más propio del corto, puesto que para elaborar película en este formato los costos son menores, por tanto la esperanza de recuperación de la cantidad económica invertida es mayor, y por ello es más propio encontrar obras de ruptura formal y estética en el apartado de cortos. La gente quiere romper las fórmulas de la ficción, que hoy en día son muy repetitivas. Los creadores americanos llegan hasta a hacer remakes de sus propias películas... no te digo más...

El cine documental se caracteriza en la teoría por su grado de objetividad frente a la ficción, ¿estás de acuerdo con esa reflexión?
No tiene por qué. Nada es absolutamente objetivo, pues en cuanto le plantas una cámara delante a una persona, psicológicamente comienza a actuar. Esa desvirtuación de la realidad se produce hasta extremos tales que dos personas pueden adaptar el contenido de una película a su propio estado de ánimo, y a su particularidad individual.

En este sentido la ficción y el documental no son tan distintos...
No, no lo son. Es difícil en ocasiones marcar dónde termina un género y empieza el siguiente. Si colocásemos en un extremo de una línea imaginaria al periodismo de investigación y en el otro a la ficción, el documental se movería sin saber bien hacia dónde decantarse. Es como un ente que se acerca o aleja sin una delimitación clara, y en ello, la mirada del director es determinante.