Una de las fotos más impresionantes de la historia, además de claves en esta. Mucho se ha estudiado, escrito y debatido acerca de la manipulación de la célebre fotografía. En ella, un soldado soviético iza la bandera con la hoz y el martillo sobre el Reichstag berlinés, en 1945. El pasado mes de mayo, el museo berlinés Martin Gropius Bau documentó el artificio del fotógrafo Yevgueni Chaldej. Según historiadores expertos tal vez ese momento nunca existió en realidad.

Según publicó Der Spiegel, en primer lugar "Chaldej retocó la imagen del presunto y valeroso soldado del Ejército Rojo, ya que aparecía con dos relojes en la muñeca, lo que apuntaba al pillaje en plena caída del Tercer Reich". De este modo, eliminando uno de los relojes la propaganda comunista, consciente de la trascendencia histórica que gozaría la instantánea, trató de impedir que se acusara de saqueadores a sus soldados.

"El fotógrafo rascó en el negativo", explica el comisario de la exposición, Ernst Volland, autor de un libro sobra la caída de Berlín, "y no satisfecho con esa mejora, Chaldej se centró en otra más compleja: sustituyó, con un montaje sobre otro negativo, la bandera que aparecía mortecina por otra con la hoz y el martillo al viento".

Es un debate común entre expertos de la historia y la fotografía, el concerniente a cuántas versiones, entre imágenes reales o trucadas, llegó a hacer el fotógrafo. Hasta cien, dicen.

Muchísima información acerca de este y otros aspectos curiosos o notables de la segunda gran guerra pueden consultarse en Der Zweiter Weltkrieg. (No, no estoy aprendiendo alemán. Está en castellano :)