La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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Avis metrum

Posada sobre el cable eléctrico, observó durante semanas, con los ojos abiertos como si se le fueran a salir de las cuencas, a las personas aparecer y desaparecer por las escaleras. Pensaba, gorjeando a saber qué restos de bilis o alimentos, a dónde irían y de dónde vendrían todos esos seres que se metían allá abajo.

 

En un atardecer anaranjado, de los que no tienen nada en especial para los cobardes, se introdujo volando alto, chocando la cabeza contra el cartel metálico que rezaba "Atoche Renfe" y esquivando los dedos índices que la señalaban. Voló aturdida, se detuvo, caminó junto a las vías, y cuando se sintió cómoda emprendió el vuelo hasta perderse en una nueva noche, escondida tras la cortina invisible del túnel. Y se acostumbró a no tener aire libre y se alimentó de 'insectos-sombra' y 'gusanos-tren', cambió el tráfico de afuera por el de las locomotoras con su infinito ir y a venir. Desde la oscuridad observaba a las personas esperar en el silencio entrecortado de la estación, sin temor a sus patadas. Tranquila y feliz, disfrutaba de su nueva vida murciélaga, del juguetón temblor de la tierra. En un hueco y frío hueco de la pared eligió el lugar para anidar.

Pasaron los meses y  sus huevos, cubiertos de polvo y óxido, se resquebrajaron sin complicación. De ellos nacieron tres animales extraños, oscuros y sordos, uno de ellos apenas sobrevivieron a la primera noche. Esa única y perenne noche. Los otros sí sobrevivierpon y acostumbraron su pequeño estómago a los 'bichos-hollín' que  le llevaba la madre. Esta  se sorprendió de que a uno de ellos no le crecieran plumas, sino que la piel se le pusiera gris y lánguida y unos delgados dientes le crecieran en el pico. Pero sólo fue consciente de su error al verle devorar a su débil hermano y descubrir la enorme cola retorciéndose en el agujero. 

2 comentarios

  1. Rafapicazo

    Desde luego ¡qué costumbres más raras tenemos los humanos!
    Cruda historia... interesante...

  2. ¿Qué se puede esperar de un ave que huye de los atardeceres encendidos y prefiere la oscuridad y la prisión...? ¡Qué precio tan caro acaba pagando por elegir la comodidad en lugar de arriesgarse a la libertad!
    Abrazo!

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