El aguador y el cántaro (esas pequeñas fisuras del optimismo)
Hay días que uno se siente más bajo de ánimo. Quizá porque la noche anterior le costó conciliar el sueño por diversos motivos: el calor, recuerdos que luchan por convertirse en formas del presente, los múltiples quehaceres y cuentas pendientes que cada uno tiene con sus labores y consigo mismo respectivamente... A veces uno se siente como si una pequeña fractura de su cuerpo estuviera dejando salir parte de su energía positiva... Todos pasamos por esos días, porque todos tenemos un pasado, unas aspiraciones, una serie de dudas sobre haber hecho lo correcto, sobre qué habría pasado si...
Cada vez que me encuentro en esta situación, que extrañamente suele tener solución sencilla y práctica, recuerdo una fábula que viene a transmitir que cada uno tiene su cometido en la vida, y que incluso de las malas experiencias, de las peores rachas, se puede extraer un significado positivo ante la vida. Espero que os guste. Lo transcribo de memoria, quizá no es exacto:
Un aguador transportaba en un palo que apoyaba sobre su cuello dos cántaros, cada uno colgaba de un extremo del palo. Todos los días le llevaba agua a su patrón, y siempre recorría el mismo camino. Resulta que uno de los recipientes tenía una pequeña grieta y perdía por ella la mitad de su agua, mientras el otro estaba perfecto y siempre llegaba rebosante del líquido. Esto pasó durante más de tres años, y aunque el patrón no se quejaba de que le llevaran menos agua en una de las ánforas, y tampoco el aguador se lamentaba por el malestar físico que le causaba la descompensación, el cántaro roto habló al aguador:
-Lamento no poder hacer bien mi trabajo, aguador. Estoy avergonzado.
-¿Por qué te avergüenzas? -respondió el humano.
-Porque mientras mi hermano lleva siempre todo el agua a la meta, yo sólo puedo llevar la mitad. Eso hace que tú sufras físicamente y, a la larga, quizá el patrón quiera pagarte menos. Por mi culpa no obtenemos todo el beneficio del esfuerzo...
El hombre le respondió, comprensivo.
-Mira, mañana, cuando salgamos de nuevo hacia la casa del patrón quiero que te fijes en las cunetas de ambos caminos, verás como te sientes mejor.A la mañana siguiente, el cántaro observó que en la cuneta de su lado del camino había unas hermosas flores. Sin embargo, aunque esto le hizo más feliz durante un tiempo, cuando llegó al destino con la mitad de la carga se sintió triste de nuevo:
-Son bonitas las flores, pero sigo avergonzado.El hombre le respondió:
- No has comprendido. Solamente hay flores en tu lado del camino, no en el contrario por donde pasa el cántaro lleno. Yo siempre supe que perdías agua, lógicamente, y pude arreglarte, pero preferí sacar provecho de ello. Cuando te rompiste planté semillas en el camino y día a día, tú las has ido regando. Durante todos estos años he disfrutado del paisaje y ha sido gracias a ti. Además he ido recogiendo las flores cada día y ahora decoran mi casa. Sin ti, todo eso no habría sido posible, mi trabajo sería más árido y mi casa más mustia.
Imagen: El aguador de Sevilla de Velázquez

A la mañana siguiente, el cántaro observó que en la cuneta de su lado del camino había unas hermosas flores. Sin embargo, aunque esto le hizo más feliz durante un tiempo, cuando llegó al destino con la mitad de la carga se sintió triste de nuevo:


10 comentarios
Trifi, me ha encantao!! Besicoo
19 jun 2009 | 10:41 AM
Muchas gracias Ana :) Espero que estés pasando un viernes relajadito.
Besico guapa
19 jun 2009 | 11:27 AM
Hola trifi. A mí también me ha gustado mucho este cuento y además me ha recargado las pilas del buen rollo pal finde!!
Un abrazo!
19 jun 2009 | 02:48 PM
Jeje, me alegro de haberte animado para el fin de semana Javi, oponte a la sombra y tómate algo a mi salud, yo lo haré a la tuya. ¡¡Saludos por la patria chica!!
¡¡Un abrazo de vuelta!!
20 jun 2009 | 02:22 PM
Vaya, se lo tendría que contar a mis padres, para que no me sigan mareando por no haber acabado la carrera en el tiempo establecido, jeje! Con la de cosas que he hecho aparte de la carrera!
Dentro de lo malo siempre hay algo bueno.
Besets!
22 jun 2009 | 03:16 PM
Jajaja, di que sí, que mientras estabas en la carrera seguramente "regaste un montón de flores" :P Un besote, me alegro de que sigas pasando a visitar a los viejos amigos blogueros.
22 jun 2009 | 05:24 PM
Jajaja! Qué mal suena así...se lo diré de otra manera, no sea que encima me lleve un discurso :S.
Yo también me alegro de volver a estar por aquí, ya toca escribir!
22 jun 2009 | 07:20 PM
Qué bonito... Si es que hasta lo malo tiene su parte buena, ¡sólo hay que saber verla! Esta es una buena historia para recordar en los momentos de bajón.
Un beso.
28 jun 2009 | 06:53 PM
sabes algo?....me encanta leerte, siempre encuentro en tus frases el punto de optimismo que me falta....a veces me siento como si te "espiara" desde lejos, pero es que me gusta saber que estás bien....
Eres grande y yo....muy tonta ;) Un abrazo muy fuerte
14 sep 2009 | 04:07 PM
Que maravillosa historia, me llegó al corazón, Gracias!!!!
27 oct 2009 | 01:06 PM
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