Madrid, he vuelto
He vuelto a Madrid
a la oficina
al sueño culebreante del madrugón
al día a día de la cuesta arriba y cuesta abajo
a las terrazas de la Latina
a las carreras por el Retiro
a los acordeones inundando de ritmos zíngaros las esquinas más clásicas de la Gran Vía
a la pena de los vagabundos durmiendo en los portales
a los desayunos con olor a humo en el Quevedo
al traqueteo del metro
al ajetreo de los turistas en la puerta de los museos
al color especial del verano desperezando a la Cibeles
a las quedadas y las puestas al día
a las siestas breves pero intensas
a los recuerdos rellenos de stracciatella -dulces pero que a la vez te dan escalofrío en los dientes-
a los anocheceres repentinos que impiden leer ni una página más con luz natural
a las acelgas de la frutería hindú de Argumosa
a los zumos de naranja y tostadas de miel del desayuno del domingo
a la difícil elección de un restaurante para cenar
a la difícil elección de un bar al que ir a tomar unas cañas
a la díficil elección de a quién llamar para ir al cine
a la fácil sensación de salir a pasear
a agotar horas buscando libros en la cuesta de Moyano o mirando el trasiego de la gente al pasar bajo mi balcón
a la sensación de que el frío viene en el próximo tren
a las ganas de hacer tantas cosas que al final me quedo viendo una película
a la suerte de encontrarme con una conocida en la cola de la taquilla del metro
al cuento inspirado por el niño del globo en la Plaza Mayor
al vértigo del Fénix que se eleva sobre la Metrópoli
al día a día, que no es poco...
Madrid, prepárate, este año promete.




2 comentarios
La verdad es q me identfico mucho con todo eso, sobre todo con lo d no saber lo q hacer y quedarme viendo una pelicula. adelante
20 ago 2009 | 08:28 PM
Qué ganas tengo de que llegue ese tren bien cargado!
Bienvenido a la rutina ;).
20 ago 2009 | 09:10 PM
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