*** Un día espero....
...el autobús y no llega. Me voy. No recuerdo la última vez que fue puntual, quizá ese día no lo fui yo ¿cómo saberlo entonces? Tendré que beber sin él. Tomo un taxi doble y acabo tan pesado que me echan por la ventanilla de una patada. No sé beber. No sé vivir. Se me hace tarde en el estómago, el resto del cuerpo va a su ritmo. Camino hasta casa, sigo la línea discontinua y la melodía de los bocinazos despierta mi prisa, por suerte venden fibra óptica en cada esquina, a euro el metro. El hombre sin cara no acepta regateos. No entiendo cómo puede ofrecerlo por debajo del precio normal, aún sabiendo el uso que le daré me lo vendería. Compro dos kilómetros y los dejo caer por la alcantarilla, se introducen veloces, saben que es su única oportunidad, rastrean y dan donde quieren, me vale el destino. Cualquier destino me serviría hoy, no podría elegir uno mejor. Pincho aceptar y buceo por los conductos sépticos que recorren la ciudad, evito dos antros que emanan música ensordecedora, esquivo un tren de metro y alcanzo el fin de mi sesión. Veo la puerta, estoy cansado, borracho de agua turbia y tiempo muerto. Abro, la sala está vacía, y mi silla marcada con una gran cruz roja, pido explicaciones en voz alta. Nadie acude, nadie responde al teléfono que suena insolente, yo no puedo hacerlo pues pierdo la voz, la busco en los bolsillos y de pronto la veo escondida en el titular del periódico que yace en la mesa. Escapa y cae de la mesa a mi silla, se esconde tras la cruz. No puedo tocarla ahí, me descarga su corriente. Permanezco quieto esperando que pase algo, espero. Por fin se acerca el 6, subo y doy los buenos días al conductor.




2 comentarios
jum! pues me he perdido un poco... pero me ha gustado el estilo. En general coincido en que este blog es una pasada, de lo mas entretenido que hay. Saludos
10 nov 2009 | 01:06 PM
¡¡¡Ese Trifón!!!
Qué lástima que no te pudieras quedar al festival. Estuvo muy bien. Hubo actuaciones muy chulas y conferencias la mar de interesantes.
Yo sí que me quedé a ver el concierto de Josele (era muy fan de los Enemigos y soy muy fan de él) y me traje un disco firmado. ¡Yuhuuu!
Como soy un poco "fan pesao", al final asalté a Barba para que me firmara uno de sus libros y le dije que era finalista del certamen y tal, y resultó ser un tipo verdaderamente majo y cordial. Después, el sábado, al finalizar la fiesta de clausura (conciertos muy guays), y con varias cervezas de más, una amiga mía se tropezó sin querer con Agustín Fernández Mallo y, aprovechando esas casualidades del destino, también le abordé. Me firmó los dos primeros Nocilla y estuve un rato charlando con él. Y (menos mal), también resultó ser un tipo muy simpático, gracioso y atento. Me pidió que le firmara mi cuento en la revista (supongo que para que me sintiera mejor por no haber ganado, todo un detalle), y me pareció una situación muy surrealista.
Y eso...
Ah, me he leído todos los cuentos de la Cosecha. Son todos muy buenos. El tuyo me gustó mucho; original y crítico. Me encanta la ciencia ficción, y esa forma de enfocarla es demoledora. Sólo hay uno que me "chirría" un poco. Pero eso igual te lo cuento un día por mail, no sea que pase por aquí la autora y se mosquee, jejeje.
Y nada más. ¡A seguir cosechando éxitos! Una verdadera pena no haber tenido más rato, más cervezas y más charla. En otra ocasión será. A ver si buscamos un concurso que nos motive, nos presentamos los dos, tú ganas el primer premio y yo el segundo, y así, con la escusa de asistir a la ceremonia de entrega, nos vemos.
Saludos y hasta pronto!!!!
16 nov 2009 | 09:26 PM
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