He venido a trabajar, a pesar de la convocatoria de huelga general. Algunos estarán de acuerdo y otros no, a estos últimos les pido que se tranquilicen porque apenas he podido ejercer libremente mi derecho a trabajar.

Las arrobas han sido las que lo han liado todo. Porque es que cuando se les pone algo en la cabeza se les va la castaña y se ponen a protestar como locas. Ellas han oído algo de una reforma de los humanos y una se ha puesto a protestar, y otra y otra, y así miles de arrobas protestando contra todo sin saber exactamente contra qué. El caso es protestar, protestar, protestar... Y es que no atienden a conversaciones, ni a llamadas a la calma ni a nada. Y claro, las arrobas han conseguido arrastrar al paro a los archivos adjuntos (que son bastante flojeras, todo hay que decirlo) y a los correos no deseados (que, claro, en cuanto notan que alguien les presta atención, pues se dejan llevar). Así que ahora mismo hay asambleas generales en las bandejas de entrada y los documentos .doc y los .pdf -los más revolucionarios porque son los que más curran- se han implicado tanto que llevan toda la mañan quemando los ficheros comprimidos de los programas. Estos, los pobres, claro, se han acojonado y se están descomprimiendo a toda prisa como si no existiera el mañana. Lo de las cookies también ha sido destacable, porque han llenado de pegatinas todos los comandos ctrl+alt+supr y ctrl+z, así que cualquier error que cometa, no lo puedo corregir.

He ido a tomarme un café y he reiniciando el equipo, pero al volver, mi maravilloso fondo de pantalla con un paisaje nórdico blanco impoluto ha dado paso a un mensaje de protesta contra el capitalismo informático. Letras grandes y rojas que gritan

 

¡¡¡ K€ NO NOS D@ LA G@N@ D€ CURR@R COPÓN !!!

Los iconos están cerrando impresoras, los archivos temporales se han ido al campo a comer tortilla de patata y los muñecos del messenger no han aparecido por el escritorio en toda la mañana. Creo que están con el zorro de Mozilla, el Sonic y el pájaro del Twitter manifestándose en Puerto del USB (que es como la Puerta del Sol nuestra).

Así que aquí estoy, de brazos cruzados. No puedo hacer nada más, ni siquiera puedo asegurar que estas letras no se vayan a declarar en paro en el camino hacia el blog, y salga aquí un mensaje subversivo, hiriente y altamente revelador.