La Coctelera

SIN RAICES A LOS 30

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Categoría: Siglo XXI

* Despropósito dominical

Estupendo. Por fin un domingo no se despierta a las cuatro con los oídos aún pitándole, como si tuviera dentro dos frenazos de trenes y una batucada brasileña en el cogote. Decide que pasará la jornada tranquilamente en casa. Es lo que más le apetece. Tendrá todo un día para meter la ropa de verano en cajas y sacar los jerseys y el chaquetón. Tiempo para leer lo que lleva escrito, pasarlo al ordenador y corregirlo sin prisas. Para tomar un baño y escuchar su disco favorito de Benny Waters y beber un zumo de naranja entre el humo de las notas de "The not knowing lover". Los pantanos no variarán por unos litros. Se arma de valor y apaga el móvil. Observa el día, despejado como su sesera. El sol golpea en el edificio de enfrente y la luz se refleja cuarenta veces contra sus ojos.

 Mira dentro y ve manchas blancas por el efecto.

El cuarto podría pasar perfectamente por un vertedero. Bajo la cama hay restos de todo; montones de papeles con mala caligrafía y desordenados se acumula en la mesa; los observa como quien mira un cadáver y de pronto los borrones le parecen insectos. No quedan naranjas. Pone el disco de Waters para frenar el ánimo, que desciende a velocidad de vértigo. El segundo tema no pasa de los 20 segundos, se repite anclado en un re menor estridente. El resto del disco está rayado. Desenchufa el aparato de un tirón. Se mete bajo el agua pero el butano se termina a la mitad y tiene que terminar la ducha con agua fría y sin música de fondo por primera vez desde...

 ...en Argumosa ya van por la cuarta caña. Alguien le dice que tiene mala cara. Estornuda y responde:
 
-Sí. Es que tengo una resaca... Y con el buen día que hace como para quedarse en casa.

* Crónica de un no-premio anunciado (Cosecha Eñe 2009)

El viernes 13 se desperezó poco antes de las nueve de la mañana con unas tímidas nubes de color gris esperanza asomadas a mi tranquilo balcón (sí, yo tampoco sabía que existiera ese tono cromático, pero no hay lugar para la duda). La noche anterior los nervios me robaron horas de sueño lentamente, como una familia de roedores consume pedazos de cuero viejo en el ático de una vivienda abandonada. Pero no eran unos nervios histéricos o ansiosos, eran unos nervios felices, con esa inquietud casi infantil previa a las excursiones, unos nervios cargados de ilusión, de cafeína y de deseos ardientes de que todo pasara de una vez. La jornada laboral transcurrió entre mensajes de "¡mucha mierda!" y felicitaciones de amigos y conocidos a través de las vías tradicionales y las nuevas tecnologías. Sinceramente no sé si eso descargaba las tensiones o echaba más pólvora a la ya crepitante hoguera de mi incertidumbre, aunque yo sabía que la suerte ya estaba echada. Aprovecho para agradecer a todos vuestro apoyo y ánimo desde hace más de un mes.

Pasé la tarde solo, suena triste, pero ni mucho menos. Era lo que me apetecía. Un baño, buena música, ordenar los libros, algo de lectura, un par de partidos en la consola... y llegó la hora de salir de casa, mi buen amigo Edward llegaría casi al límite de la hora para recogerme, aunque acudimos puntuales a la puerta del Círculo de Bellas Artes, donde me encontré con algunos de l@s amig@s que pudieron asistir al evento, y ya en la cafetería del edificio conocí a varios de los finalistas, concretamente a Rubén Ballestar, Juan Carlos Fernández León y Paula Lapido. Rubén y yo ya habíamos intercambiado un comentario en nuestros blogs y pronto me sentí cómodo. Además me identificaba con sus cómicas reflexiones, de tipo: "Yo me he quejado formalmente a la organización por habernos dado la noticia de ser finalistas un mes antes, les vamos a tener que pasar la cuenta de diez psiquiatras". Si bien, sabíamos que competir con/contra Andrés Barba y/o Agustín Fernández Mallo, convertía el hacerse con el premio en poco menos que una misión imposible.

Tras un par de cervezas y varias agradecidas y desestresantes risas accedimos al Teatro Fernando de Rojas, y después de que Germán Coppini nos diera la bienvenida con un par de temas esdrújulos y algo lúgubres, comenzó el acto. Para mí todo fue demasiado rápido, porque al ser el primero por orden alfabético, cuando vine a acomodar el culo en la butaca ya estaban leyendo un fragmento de Silenter (mi relato). La actriz Licia Alonso fue la voz que recreó unos párrafos de las diez historias finalistas (de manera formidable, todo sea dicho). Cada uno de los inicios eran verdaderamente prometedores, aún no he podido leer los cuentos pero pronto lo haré y los comentaré.

De pronto, y con una agilidad que fue muy de agradecer porque los nervios comenzaban a martillear en mi sien, Juan Bonilla y Ronaldo Menéndez (Elvira Lindo, tercera escritora del jurado fue la gran ausente del acto), tras el "y el ganador de Cosecha Eñe 2009 es", invitaron a Andrés Barba a recoger el premio. Nadie se sorprendió y me descubrí aplaudiendo tranquilo y sincero. Subimos y bajamos todos los finalistas, uno a uno, a recoger un voluminoso diploma enmarcado, con fondo y letras de color rosa (que digo yo, ya podían haberlo hecho rosa para las chicas y azul para los chicos, estilo "patuco") y ahí terminó todo. Bueno, en realidad luego tocó Josele Santiago, pero la verdad es que nunca fue santo de mi devoción.

El volumen gaseoso de la esperanza se desintegraba y con él se dehacía la presión del instante. Fue una noche emocionante, con una excelente compañía, sin duda una experiencia inolvidable y ¿quien sabe si no es la llave para una puerta que ni siquiera había encontrado en aquella vivienda abandonada en la urbe del futuro?. Después llegaron los "losientos", los "noimporta", los "eradesperar", los "eramudificil"; unas cuantas cervezas, una cena con bailes al son de Sabina, alguna que otra copa, muchas risas y abrazos.  

 

Ha sido un fin de semana intenso y apasionante. Bien podía haber sido perfecto, claro, pero quizá eso lo hubiera cambiado todo, y no necesariamente para bien. La imprevisible relación causa-efecto, ya se sabe... habrá más ocasiones para celebrar. Esperemos.

___Cinco definiciones urbanas___

CORREA DE PERRO: 1/ Hilo conductor entre la raza canina doméstica, la ciudad y su libertad. / 2. Prolongación artificial del cuello de los perros.

KIOSKO (también quiosco): 1/ Término peculiar por su libertad ortográfica que se refiere a uno de los planetas de palabras. Pertenece a la constelación «Prensa» junto a los demás planetas: «Libreril», «Bibliótecon» y «Hemerotecurio». Los cuatro giran en torno a la estrella «Literus». 2/ Claustrofóbico lugar de trabajo de dispensadores de revistas y periódicos, cupones y/o billetes de transportes.

METRO: 1/ Conjunto de sangre y venas de la urbe que a simple vista no existe pero que cuya  ausencia impediría el funcionamiento normal de los sistemas locomotores de la ciudad. 2/ Red de comunicación que convierte la ciudad en un gran queso de grouyer de cemento. 3/ El mayor enemigo de la luz solar y los movimientos sísmicos. 4/ Lugar subterráneo donde la comunicación entre extraños se encuentra moralmente prohibida, a excepción de la comunicación visual.

MERCADO (entiéndase, de abastos): 1/ Paraíso reducido de la urbe en el que las normas y tratos humanos permanecen invariables a lo largo de los siglos. 2/ Espacio propenso para la volatilización sorpresiva de carteras de bolsillo. 3/ -illo: Espacio físicamente no definido pero específico temporalmente donde cada uno vende y compra propiedades espirituales.

POLÍGONO: 1/ Conjunto de viviendas o naves industriales habitado por seres humanos transmutados en fríos mecanismos creados en pos de la rentabilidad. 2/ Poligonías: Diferentes aspectos humanos o aristas físicas de dichos «personas-mecanismo».

¿Te animas a definir la ciudad a tu manera?

District 9

"¿Una de extraterrestres producida por Peter Jackson? Joder, eso hay que verlo, seguro que no va en la onda de Expediente X", me dije. Ni mucho menos.

Distric 9  mezcla a la perfección el agobio y la tensión que generaría el hipotético hecho de convivir con extraterrestres en nuestro planeta. Pero no unos alienígenas adorables tipo ET, sino insectos gigantes que viven hacinados en campos de concentración en Sudáfrica y que comienzan a crear problemas en la convivencia con los humanos.

La combinación de unos efectos especiales valientes y realmente verosímiles -a pesar de que al principio cuesta un pelín digerirlos- con el acertadísimo juego de formatos entre el reality periodístico y el thriller, conducen el ritmo de este film que ha sabido dar una vuelta de tuerca a las producciones sobre invasiones de marcianos y contactos en la enésima fase. Es una película con una ineludible carga de violencia y dosis de realismo hasta donde el propio guión permite,  que aprovecha la ficción para volver a destilar las miserias de la ambición y el egoísmo humanos.

Apuesta arriesgada y opera prima del director surafricano Neill Blomkamp -la peli se filmó en este país-, District 9 tiene todas las papeletas para ser una de las mejores películas de ciencia ficción de la primera década del siglo XXI.

 

Estreno en España: 11 de septiembre

 

"No beses ni des la mano, di hola" contra la Gripe A

Al lado de mi casa está el Colegio de Médicos de Madrid, y me quedé patidifuso cuando vi en la fachada una pancarta gigante que pone: "NO BESES, NO DES LA MANO, DI HOLA". Claro, cuando lo lees, te quedas diciendo: "joder, ¿tan mal está la cosa?" Teniendo en cuenta que los médicos son profesionales respetados y respetables, y que sus consejos son para mucha gente como la palabra divina, me he decidido a cumplir esto a rajatabla.

Hasta tal punto me lo he propuesto que hoy, al llegar al trabajo, me he encontrado con algunos compañeros que se reincorporaban a la redacción y, como me tienen aprecio -creo yo, quizá querían contagiarme...- se han levantado hacia mí a darme besos y abrazos. Yo he dado un paso atrás y les he dicho:

-Lo siento, pero es que... no es recomendable el contacto por si acaso alguno de nosotros tiene la Gripe A...

Se han echado a reír, y han seguido su trayectoria hacia mí, pero al ver que cogía una silla y me defendía con ella como un domador de los leones, han visto que hablaba en serio. He ganado cuatro compañeros de trabajo enemistados y un jefe que me mira raro...

Ni que decir tiene que, desde que vi el cartel hace dos semanas, no he entrado a ni un bar, ni he salido los fines de semana, ni he entrado al cine, ni he saludado a nadie que conozco sino con el gesto japonés de las palmas unidas y una pequeña inclinación.

Esto es lo que recomienda Juliana Fariña, presidenta de la institución, catedrática y jefa del servicio de Anatomía Patológica del Hospital Clínico Universitario San Carlos. Por supuesto he comprado una máscara de esas que se pusieron tan de moda en México y he solicitado una cita con mi doctora para que me vacunen... Me ha dicho que no es necesario por el momento, y he pensado:

-Profesional de pacotilla.... Seguro que besa a sus hijos al llegar a casa o incluso hasta tiene relaciones íntimas con su marido.

De modo que nuestra cultura de los dos besos, del abrazo, de estrechar la mano tiene los días contados. Por supuesto, lo del periódico gratuito que pasa de mano en mano es una locura, pues parece ser que la tinta es un agente perfecto para el contagio, las cabinas telefónicas desaparecerán porque son un foco de infección como la copa de un pino; y el autobús con toda esa gente rara, y el metro... Es cuestión de un par de años que comiencen a comercializarse burbujas de plástico gigantes y, por supuesto, el 'Tamiflu'... del que hablaremos otro día, y que hoy es el centro de atención del mundo.

"Nosotros acojonados y los laboratorios farmacéuticos frotándose las manos", me dijo una amiga el otro día. Y yo, después de ver el cartel me pregunto, "¿pero frotándose las manos unos con otros?". Espero que no...

 
"Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar".  John Fitzgerald Kennedy...

La profundidad del aire

Metió la mano hasta el codo en una ráfaga justo antes de irse a la cama, como despidiéndose del día, y quién sabe si de todo ese mundo.

Nada nos garantiza despertar al día siguiente.

Lo primero que sacó se le quedó mirando, despeluchado y con ojos de movimiento caótico como los de un pájaro.

Volvió a probar: metió la mano hasta el hombro poniéndose de puntillas. La ráfaga de aire era un poco más fuerte, se había envalentonado con las campanadas de las 2 de la madrugada. 

La magia de los pueblos de piedra.

Lo que sacó esta vez era suave y blando como un corazón recién arrancado y lavado. Pensó, "todo este corazón es para mí...". Pero ya tenía el suyo, dos corazones era demasiado para alimentar.

Iba a probar por tercera vez pero el aire era ya tan potente que se cayó dentro de la ráfaga y ahora se cuela por las ventanas y los balcones en corrientes azarosas.


           

Madrid, he vuelto

He vuelto a Madrid
a la oficina
al sueño culebreante del madrugón
al día a día de la cuesta arriba y cuesta abajo
a las terrazas de la Latina
a las carreras por el Retiro
a los acordeones inundando de ritmos zíngaros las esquinas más clásicas de la Gran Vía
a la pena de los vagabundos durmiendo en los portales
a los desayunos con olor a humo en el Quevedo
al traqueteo del metro
al ajetreo de los turistas en la puerta de los museos
al color especial del verano desperezando a la Cibeles
a las quedadas y las puestas al día
a las siestas breves pero intensas
a los recuerdos rellenos de stracciatella -dulces pero que a la vez te dan escalofrío en los dientes-
a los anocheceres repentinos que impiden leer ni una página más con luz natural
a las acelgas de la frutería hindú de Argumosa
a los zumos de naranja y tostadas de miel del desayuno del domingo
a la difícil elección de un restaurante para cenar
a la difícil elección de un bar al que ir a tomar unas cañas
a la díficil elección de a quién llamar para ir al cine
a la fácil sensación de salir a pasear
a agotar horas buscando libros en la cuesta de Moyano o mirando el trasiego de la gente al pasar bajo mi balcón
a la sensación de que el frío viene en el próximo tren
a las ganas de hacer tantas cosas que al final me quedo viendo una película
a la suerte de encontrarme con una conocida en la cola de la taquilla del metro
al cuento inspirado por el niño del globo en la Plaza Mayor
al vértigo del Fénix que se eleva sobre la Metrópoli
al día a día, que no es poco...

Madrid, prepárate, este año promete.

Elementos sin fuego

Me atacó el agua
derribando el alto castillo
que hice durante toda mi vida
sólo he hecho un castillo de arena
_______
dejé que el aire se llevara mis sombreros
y rompiera las ventanas con violencia
no hice nada para evitarlo
sólo un castillo de arena
______
la espuma borró mis huellas
de la gran pizarra marrón de la playa,
me quedé solo y ya no era mi mundo el que pisaba
eran escaleras de conchas y ventanas de arena pálida
________
dejé mi alma en el agua
para que la corriente la llevara
dejé mi vida atada en la torre más alta